El tribunal rechaza la responsabilidad política en la tragedia del Madrid Arena
Descarta la implicación de dos ex altos cargos municipales del Partido Popular.

Flores a su llegada a la Audiencia Provincial.
Miguel Ángel Flores asistió inalterable a su primera derrota en el juicio por la tragedia del Madrid Arena que comenzó ayer. Vestido impecablemente con una camisa blanca y pantalón y chaqueta gris, el principal imputado por la muerte de cinco jóvenes presenció desde la primera fila de un amplio banquillo de acusados, ocupado por 15 personas, un importante revés a su estrategia de defensa.
El abogado del organizador de la fiesta de Halloween del 1 de noviembre de 2012 trató de buscar la nulidad de una parte del sumario que afecta a su cliente por «vulneración de derechos fundamentales». Asimismo, en un sorprendente movimiento, intentó ampliar la responsabilidad penal de los hechos a dos ex altos cargos del Ayuntamiento de Madrid que nunca declararon en fase de instrucción.
Quería el defensor de Flores que el tribunal de la Audiencia Provincial de Madrid investigase al ex concejal de Economía Pedro Calvo y a la responsable de la Policía Local, Fátima Núñez, ‘número dos’ de Seguridad y actual concejal del consistorio madrileño de Majadahonda. El objetivo no era otro que extender las sospechas a los cargos políticos, que se han quedado fuera del grupo de acusados en esta fase de enjuiciamiento.
Pero Flores y su abogado José Luis Fuertes vieron cómo la presidenta de la Sección Séptima, María Luisa Aparicio, rechazó sus pretensiones con reproche incluido sobre la última petición, ya que pretendían incorporar a la vista oral algo propio de la instrucción de la causa.
La única satisfacción es que la sala de vistas verá desfilar como testigo al ex concejal de Medio Ambiente y Movilidad Antonio de Guindos, que fue imputado inicialmente por el juez instructor. El hermano del ministro de Economía en funciones, Núñez y Calvo dimitieron de sus cargos tras la avalancha mortal por exceso de aforo en el Madrid Arena.
Además del inalterable Flores, en el grupo de acusados de todos los colores sobresalían espaldas de gimnasio, canas de funcionario o jubilados maltrechos como el doctor Simón Viñals, de 75 años, que estaba sentado junto su hijo Carlos. Ambos son juzgados por su mala praxis en la atención de dos de las fallecidas, y a quienes piden dos años y medio de cárcel por cuatro -la pena máxima- del principal acusado.
Todos ellos asistieron con interés a la lectura de la resolución de las cuestiones previas planteadas por las partes. El tribunal formado por tres magistradas admitió precisamente la petición de la defensa del médico Viñals para que su cliente no esté presente en el juicio por informes médicos que así lo desaconsejan, salvo el día que le toque declarar.