CORNADA DE LOBO
Paz... iencia
Queriendo meterle a ese toro bizco un quite por verónicas, la alcaldesa de Madrid sugirió cambiarle el nombre al «Arco del Triunfo», ese que tienen todas las ciudades grandonas desde los romanos (a los que se sigue copiando y por eso se parecen todos). En realidad, el nombre oficial del arco gigantón que da entrada en los Madriles a los isidros que vamos desde estos nortes es Arco de la Victoria para que nadie dude de quién ganó aquello. Y propone Carmena que se llame «Arco de la Concordia», guapo, tú, aunque sea un perfecto monumento a la discordia todo él, así como su mensaje y su estudiado emplazamiento en la boca de la Ciudad Universitaria donde la República estableció la mítica línea de defensa de la capital resistiendo toda la contienda el acoso agobiante de lo más selecto del ejército de Franco, la lluvia diaria de bombas y las ofensivas. Ahí está ese Arco, también a dos pasos de donde despacharon al cazurro Buenaventura.
Propuso además la señora alcaldesa que el «Valle de los Caídos» pase a llamarse «Valle de la Paz»... bellísimo sueño, paz, noble aspiración, la más noble de la raza humana... ¿paz?, se preguntó el profesor Valdueza... ¿de verdad se firmó?... ¿no perrean aún la cerrazón de «¡el alcázar no se rinde!» contra la razonada memoria?... ¿no hay silencios que son sudarios y no hay cunetas que pegan gritos?...
Viendo tiros, Octavito tiró a la broma: esa Paz recuerda la campaña que el franquismo orquestó con alarde y cacareo en sus «25 Años de Paz». Los del semanario satírico «La Codorniz», que eran de derechas, pero atravesados, también subieron a portada el venerado lema, aunque añadiéndole su rabo: «25 Años de Paziencia». El cierre de la publicación fue automático y el multón morrocotudo; lo pagó íntegro con sacas de calderilla su director, Álvaro de la Iglesia, para colapsar así toda la mañana a los furiosos funcionarios con el maldito recuento... y algo me dice, concluyó Octavito, que con todo lo que gritan esas piedras, ahí no cabe ni la paz de esos muertos obligados a dormir juntos... y sugirió que nos armáramos de paz...iencia.