El lugar de La Mancha que los reyes no olvidan

Felipe y Letizia se dieron ayer un baño de multitudes en la histórica localidad manchega de Villanueva de los Infantes.

Imagen de los reyes, ayer, en la cooperativa vinícola Virgen de las Viñas. CHEMA MOYA

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León

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antonio del rey | ciudad real

Por mucho que Cervantes se empeñara en olvidar el lugar donde arrancó las aventuras de Don Quijote, los manchegos han querido hoy que en la memoria de los Reyes nunca falte el recuerdo de la jornada que han vivido en el territorio que el escritor español más universal puso para siempre en el mapa.

Los 5.000 vecinos de Villanueva de los Infantes, más algunos que se han acercado desde otros pueblos de la comarca de Campo de Montiel, se echó ayer literalmente a la calle para aclamar a don Felipe y doña Letizia. Cuando salieron al balcón del Ayuntamiento para saludar, la plaza parecía venirse abajo por los gritos de los centenares de manchegos reunidos ante el Consistorio, aunque los que más ruido han hecho han sido sin duda los niños situados en una esquina, en la escalera de la iglesia, en una mañana con dos horas menos de clase.

Los infanteños no han dudado en alabar ante los periodistas lo «guapos» y «simpáticos» que son y lo «emotivo» de la visita — «les damos las gracias por venir al pueblo más bonito de España», ha remarcado con orgullo una lugareña— y en el recorrido hasta la Casa de Cultura no han faltado dos paisanos disfrazados de Quijote y Sancho, aunque ellos aseguraban llevar cuatro siglos por allí. Desde Villanueva de los Infantes se dirigieron hasta Tomelloso, también en Ciudad Real, aunque se han detenido para hacer tiempo en un bar a medio camino a fin de que la comitiva desplegada pudiera estar antes en la localidad.

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Allí les recibieron en la cooperativa vinícola «Virgen de las Viñas», también con centenares de vecinos, socios y familiares agolpados tras las preceptivas vallas, en este caso equipados con banderas españolas que movían mientras gritaban y trataban, cómo no, de fotografiar a los Reyes con sus móviles.«¡Se nota, se siente, Felipe está presente!» fue la voz mayoritaria que se escuchó en el entusiasta recibimiento.