MEDIO NATURAL
La cuenta atrás para el urogallo
La replantación de arandaneras y la cría en cautividad son las claves de su subsistencia

La mejora del hábitat es esencial para la subespecie. CAMPOS
JOSÉ Mª CAMPOS | VALDEÓN
Responsables del Programa Life+ Urogallo hicieron una presentación de su proyecto en Posada de Valdeón, y explicaron que una de las dificultades en la conservación del urogallo es que se trata de una especie «presa» de otras muchas y tiene una alta mortandad juvenil, ya que solo sobrevive el 10 por ciento. Entre las especies que los acechan están los zorros, jabalíes, entre otras, y es víctima de la introducción de ciervos, hace medio siglo con la que compite por el alimento, principalmente arándanos y acebos. El coordinador del proyecto, Luis Robles, ha destacado la importancia del arándano y el acebo en el éxito de la conservación de la especie, que tiene, en el mejor de los casos una esperanza de vida de hasta 20 años.
La mejora del hábitat, con planes de restauración y replantación de arandaneras, la colaboración de las comunidades locales y la cría en cautividad son fundamentales para el objetivo de la lucha para evitar la extinción del urogallo cantábrico, la subespecie más amenazada de la península ibérica, de la que se ha perdido el 70 por ciento de su población en los últimos 30 años. Este ha sido el objetivo del Programa Life+ Urogallo, que comenzó en diciembre de 2010 y cuenta con 5,9 millones de euros para iniciar la tarea de frenar su regresión. El proyecto está cofinanciado por Europa y por Iberdrola.
En en el futuro se realizará un censo global de la especie, a la que ya se han comprometido el Principado de Asturias, Cantabria y la Junta de Castilla y León y se realizará en los 47 cantaderos asturianos, en 80 de Castilla y León y en 53 en Cantabria.
El Proyecto Life+, que terminará a final de año, incluye acciones de cooperación de custodia del territorio con la población local, acciones de sensibilización, así como el trabajo en el centro de cría en cautividad. Se ha actuado en 453 hectáreas en 16 zonas en las que aún quedan poblaciones y en áreas de donde han desaparecido recientemente. En 2016 se actuará en otras 70 hectáreas.
En estos años se han logrado 25 crías, lo «ideal», sería conseguir unos 60 ejemplares al año, para garantizar poblaciones suficientes como para evitar su extinción y llegar a recuperar la cifra de los 700 de hace varias décadas.