León monta el mecano de la humanidad
Una piedra es sólo una piedra, pero cuando se une a otras puede convertirse en una pirámide o en un palacio. Lo mismo ocurre con un cráneo. Aislado resulta inútil, pero en un museo puede convertirse en Prometeo

El profesor Luis Caro Dobón posa con una de las piezas de la colección del Laboratorio. MARCIANO PÉREZ
cristina fanjul | león
Era el 18 de diciembre de 1912. Aquel día, la prensa británica aseguraba que se había hallado el eslabón perdido, la especie que de manera definitiva corroboraba la teoría de Darwin sobre la evolución. El descubrimiento de la especie que unía en el árbol evolutivo a simios y humanos estaba formado por un cráneo fósil y una mandíbula hallados en un lecho de grava en Piltdown. Sin embargo, medio siglo después el Museo de Historia Natural de Londres anunciaba que todo era un fraude: los restos tenían menos de 50.000 años de antigüedad y el cráneo y la mandíbula procedían de dos especies diferentes. Todo el conjunto había sido manipulado con el fin de provocar el engaño.
El hombre de Piltdown es una de las piezas que puede verse en el museo de la evolución del Laboratorio de Antropología Física de la Universidad de León. Este aula, que ha requerido más de treinta años de trabajo, dispone de la colección de homínidos (humanos y prehumanos) más completa de la comunidad con la que se puede trazar la historia de la evolución de las dos humanidades.
Los primeros fósiles que se conservan en el museo, obra de los profesores Luis Caro Dobón, Humildad Rodríguez y Eduardo S. Compadre, tienen una antigüedad de 65 millones de años. Pero aquí están todos. Aquí está el gigantepitecus, el hombre de las nieves, que se conserva en el Museo del Hombre de París, el Proconsul africanus, hallado en el lago Victoria, con el que se abrió una línea de primates nueva en África, el homo habilis, con el que comienza la humanidad, el hombre de Cromagnon, o la única humanidad europea, el neandertal... «La evolución de los homínidos empieza por los pies», explica Luis Caro, que añade que con la bipedia todo el peso del cuerpo comenzó a descansar sobre la pelvis, con lo que ésta se modificó y dio lugar a la curvatura lumbar, una característica propia de los humanos que, entre otras consecuencias, provocó que las hembras humanas comenzaran a parir con dolor. La historia del Génesis no está tan desencaminada, después de todo. Pero, ¿dónde estaba el jardín del Edén?
«Los primeros homos son exclusivamente africanos. La cuna de la humanidad está en el triángulo de Kenia, Etiopía y Tanzania y comenzó hace dos millones y medio de años. Aparecía entonces el homo habilis», destaca Caro Dobón, que explica que una de las características de la humanidad es que se trata de una especie polimórfica y politípica. Los primeros inmigrantes africanos fueron los crogmanones, que llegaron a Oriente Medio hace 100.000 años. Cincuenta mil años después, comienzan su expansión hacia Asia y Europa, donde se encuentran a los neandertales, la humanidad europea.
Pero ¿hay una humanidad exclusivamente europea? «Los neandertales lo son», destaca Caro Dobón. En el laboratorio de Antropología Física se muestran varios cráneos de los encontrados en Atapuerca o en Gibraltar. Allí está Miguelón, el cráneo del homo heidelbergensis hallado en la Sima de los Huesos de Atapuerca, el homo antecessor, considerada la especie homínida más antigua de Europa, o el conocido como Niño de Gibraltar, lugar que se convirtió en el último refugio de los neandertales antes de su extinción.
Encuentros
Y es que, según explica Luis Caro, los sapiens y los neandertales coexistieron, puede que durante más de cinco mil años, pero no convivieron, si bien puede ser que en algunos casos se mezclaran. Y es que según las últimas investigaciones, la especie neandertal y su cultura desapareció hace 41.000 años.
La mayor diversidad biológica que existe está en el continente africano y este dato indica la antigüedad de esas poblaciones. Los estudios comparativos de las poblaciones humanas de etnicidad diversa sirven para reconstruir la historia evolutiva humana y para comprender las bases genéticas de la adaptación fenotípica y de las enfermedades complejas. Las poblaciones africanas se caracterizan por mayores niveles de diversidad genética, que han evolucionado en respuesta a la diversidad del clima y las dietas, así como a la exposición a enfermedades infecciosas.
Las migraciones continúan, así como la evolución. Dicen que la ley biológica sigue actuando y que a la nueva evolución orgánica estará inextricablemente unida a la evolución cultural. Habrá que hacer espacio en la vitrina, aunque la ocupen nuestros descendientes.