La ruta de la obesidad pasa por León

MARÍA BALLESTEROS,. Jefa del Servicio de Nutrición y Endocrinología del Hospital constata que, lejos de disminuir, los índices de obesidad en la provincia siguen aumentando, también en los niños.

JESÚS F. SALVADORES

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León

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cristina fanjul | león

La última encuesta nutricional de la Población Española no deja bien parada a la provincia. Y es que Castilla y León ocupa el octavo puesto en el ranking de obesidad y sobrepeso. La directora del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital de León, María Ballesteros, destaca que según su experiencia profesional cada vez somos más gordos. «La lista de espera en la unidad de cirugía de la obesidad no disminuye», subraya, y explica que en la actualidad es de dos años. Según la citada encuesta, el 34,3% de la población de la provincia tiene sobrepeso, y un 22,1% de los leoneses es obeso.

María Ballesteros explica que se considera que una persona sugre obesidad cuando su índice de masa corporal está por encima de 40, mientras que el paciente entra en este grupo cuando su IMC es superior a 35 y tiene patologías asociadas, tales como hipertensión o diabetes. La especialista explica que cada vez hay más niños con este problema. «Antes era algo anecdótico y ahora es una realidad», explica, y certifica que el factor social, no así el sexo, es uno de los que más influencia tiene en el desarrollo de la enfermedad. «A menos estatus socioeconómico, más crece el porcentaje de obesidad», revela, y lamenta que, por lo general, las frutas y verduras son más caras que los alimentos más perjudiciales.

Si bien se muestra contraria a las prohibiciones, Ballesteros es partidaria de modificar los impuestos con el fin de que los alimentos más sanos sean accesibles. «No estoy a favor de las prohibiciones ni de demonizar, creo más en los patrones globales. Es mejor bajar los impuestos a los alimentos sanos y subir el IVA a aquellos otros que debemos consumir con más moderación», manifiesta.

María Ballesteros destaca que uno de los problemas de la actualidad es definir quién está gordo y quién no lo está. «Se habla, por ejemplo, de los gordos metabólicamente sanos, pero, en general, podemos decir que a partir de un índice de masa corporal del 40%, una persona está obesa», asegura.

Investigación

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María Ballesteros acaba de publicar los resultados de una investigación —en la que también han colaborado Tomás G. de Francisco, Ana Urioste, Luis G. Herráez, Alicia Calleja, Alfonso Vidal, Vicente Simó e Isidoro Cano— acerca de la efectividad de la cirugía de la obesidad, conocida como derivación biliopancreática, que demuestra que entre el 65 y el 70% de los pacientes que fueron operados mantuvieron durante diez años una pérdida de peso de entre el 65 y el 70%. Además, más del 80% de los pacientes mostraron una pérdida de peso mayor al 50%. La presión sanguínea, el nivel de azúcar en sangre y el colesterol también mejoraron después de la cirugía. María Ballesteros subraya asimismo que los parámetros nutricionales continuaron dentro de los niveles normales a partir de entonces. La malnutrición proteínica afectó a menos del 4% y la anemia a un porcentaje que sólo llegó al 16%. Los niveles de vitaminas solubles en grasa descendieron a lo largo del tiempo con un déficit de vitamina D en el 61.5% de los pacientes. Por último, no se encontraron diferencias significativas ni en los parámetros nutricionales ni en la pérdida de peso en relación a la conservación gástrica. «Es decir, como conclusión, podemos asegurar que esta cirugía es una técnica efectiva para perder peso, aumentar la calidad de vida y ayudar a aliviar las enfermedades relacionadas con la obesidad», destaca la doctora, que añade que las deficiencias nutricionales son menos frecuentes de lo que se teme, pero deben ser tenidas en cuenta, sobre todo en lo que se refiere a las vitaminas solubles en grasa.