El bazar de todo lo que va a misa
Vino puro y obleas para consagrar forman parte del inventario de más de mil objetos religiosos que se pueden comprar en la Cooperativa Eclesiástica que abastece a las parroquias de León.

El cura Fermín Villada es el encargado de la Cooperativa Eclesiástica que vende objetos a todos los curas de León. FERNANDO OTERO PERANDONES
carmen Tapia | león
El mercado de los objetos religiosos de la provincia sobrevive gracias a la Coo perativa Eclesiástica Leonesa, un servicio que se mantiene gracias a la voluntariedad de Fermín Villada, cura de once parroquias de la Sobarriba. Obsequios, estampitas, cálices, cruces, cirios, velas, casullas, incienso, imágenes, hostias y vino se almacenan en un pequeño comercio en la calle Donantes de Sangre de León, lugar al que fue trasladado en el año 2000 tras vivir sus mejores registros económicos en la calle Regidores. «Entonces teníamos mucha competencia porque en León había otros comercios que también vendían imágenes y objetos religiosos. Ahora somos los únicos», explica Villada. En el almacén hay más de mil artículos en inventario y tiene contacto con tres proveedores italianos y 21 empresas españolas que les abastecen de materia. «Antes trabajábamos con artesanos leoneses, pero ya no hay casi ninguno. Las empresas italianas hacen mucha competencia porque venden para todo el mundo, incluso para Polonia, y el precio es mucho más barato».
Pese a tener el mercado casi en exclusiva, las crisis económica y religiosa han tocado de lleno el negocio de las cruces y los santos. Sacerdotes de toda la provincia recurren a la cooperativa para abastecerse de todo lo necesario para oficiar bautizos, bodas y funerales, cada vez menos frecuentes los primeros y más numerosos los segundos. Villada no habla de negocio porque «la cooperativa se mantiene pero no tiene beneficios. No tenemos un fin comercial, nuestra misión es dar servicio a los sacerdotes y a la Diócesis de León. No queremos hacer la competencia a nadie». En el libro de contabilidad se apuntan todos los meses 5.000 euros, mil euros menos que hace cinco años. En la lista de los objetos vendidos está «todo lo que se necesita en una iglesia». Aunque el sacerdote puede comprar los objetos en otros lugares, el primer recurso para buscar material es la cooperativa que, en la mayoría de los productos, tiene los precios un 20% más baratos.
1.500 litros de vino
Las ventas estrellas son el vino y las hostias. Los curas de las parroquias de León consumen 1.500 litros de vino al año, un caldo procedente de una cooperativa de Tarragona (De Muller). Una botella cuesta 5 euros. «El vino de misa tiene que ser natural», explica Villada. Según reza la descripción de la etiqueta, está elaborado siguiendo las normas eclesiásticas y contando con la colaboración del padre jesuita, Eduardo Vitoria, doctor en química y fundador del Instituto químico de Sarriá. Desde entonces, De Muller elabora sus vinos de misa, siguiendo las prescripciones de la Sagrada Congregación Romana del Santo Oficio y la disciplina de los sacramentos. «garantizando su pureza litúrgica». Según la instrucción general del Misal Romano, el vino de misa para la celebración eucarística debe ser «producto de la vid, natural y puro, es decir, no mezclado por sustancias extrañas».
Santos Ramírez, párroco de 17 pueblos de Almanza, suma una factura que no llega a los cien euros. Velas «y material para el sacrificio», es decir, vino y formas para consagrar.
La cooperativa vende 80.000 hostias al mes, 7.000 grandes y el resto pequeñas. Villada insiste a los curas que tengan cuidado con la comunión de las personas celíacas. «El número de formas que se distribuyen a las iglesias se mantiene estable, pero ahora cada vez más gente pide las especiales para celíacos».
En el bazar de las cosas que van a misa hay precios para todos los bolsillos. Vestiduras blancas para los bautizos (3 euros), purificadores para limpiar el cáliz (17,60 euros), el cirio que se utiliza en las Cabezadas en San Isidoro (casi 200 euros), casullas desde 40 a 800 euros, vinajeras (19 euros)... hasta una reproducción del cáliz de Doña Urraca y una imagen exclusiva de la Virgen del Camino. «Todo es un poco más caro porque son objetos en exclusividad que cuesta trabajo encontrar».