Ángeles contra la violencia machista
Salvan vidas, pero también son parte fundamental en la reconstrucción emocional de las víctimas del maltrato. Son los perros del proyecto Escan, escudos contra el agresor y terapeutas para que la mujer pueda regresar a la vida.

Imagen de parte del equipo del proyecto Escan en Murcia con varios de los perros que utilizan para el programa. ESCAN
cristina fanjul | león
Según los datos ofrecidos esta semana por el Ministerio del Interior, en León hay 517 casos activos de maltrato con un nivel de riesgo cambiante. 383 de ellos están englobados dentro de un segmento ‘no apreciado’, en 103 casos, el riesgo se califica de ‘bajo’, 28 casos se definen como de peligro medio y en tres casos es alto. Para todas estas mujeres se establecen medidas de seguimiento y, si es preciso, medidas de carácter policial de protección. Para las víctimas con nivel de riesgo ‘apreciado’, las órdenes policiales de protección aumentan en intensidad según se incrementa el nivel de riesgo.
Dos leonesas han accedido a un sistema de protección pionero. Se denomina proyecto Escan y ofrece terapia y protección con animales a víctimas de maltrato desde el año 2008. Fernando Soleto, el presidente de esta asociación con sede en Murcia, recuerda que la avalancha de mujeres asesinadas a manos de quienes en teoría deberían protegerlas le hizo reaccionar. «Estaba viendo el enésimo caso de violencia machista por la televisión y pensé que ya era suficiente, que debíamos hacer algo para detener esa lacra. Así que comencé a idear la posibilidad de usar las técnicas que se utilizan para el control de masas a la protección de las mujeres», recuerda Fernando.
Su idea tuvo una gestación satisfactoria. Fernando y su equipo comenzaron a entrenar perros con bozal de impacto para detener a los agresores al tiempo que creaban equipos multidisciplinares. «Los equipos están compuestos por psicólogos, terapeutas, un gabinete jurídico y adiestradores», precisa. Ellos son los que deciden qué mujeres pueden ser beneficiarias del programa. «Cuando las víctimas son reconocidas como tales, se transfieren por la administración competente a Escan. En ese momento, se evalúa si tienen las características para acceder al perro. Estamos trabajando con dolor y con vida, con lo que hay que tomar todas las cautelas posibles», subraya Fernando. Y es que no todas las víctimas están preparadas para tener un perro. «Si tienen fobia al animal o si su sufrimiento no les permite gestionarlo, no puedes garantizar su recuperación», explica Soleto.
El proyecto ya ha demostrado su eficacia con 19 víctimas. «Hay mujeres que no podían estar solas con un hombre y hoy tienen una vida normal y no sienten miedo», asegura el presidente de Escan, que precisa que 17 centros ya se han adherido al plan.
Fernando Soleto precisa que este proyecto no se basa tan sólo en la defensa y subraya que la gran potencia de Escan es que los perros se convierten en terapeutas, en un elemento fundamental para que las mujeres víctimas de malos tratos y sus hijos sean capaces de rehacer sus vidas. «Por eso tenemos equipos multidisciplinares, porque estos profesionales enseñan a recuperar emociones y capacidades, como la seguridad y la autonomía, que estas mujeres habían perdido por sus vivencias pasadas», defiende Soleto.
Fernando constata que el perro da una seguridad que él califica de «brutal». «Disuadir es más importante que atacar y el perro tiene un entrenamiento que le capacita para detener al agresor y para ganar tiempo. Es decir, logra que la agresión no se produzca», manifiesta. El responsable de Escan revela que esa aptitud resulta fundamental para evitar un asesinato. «En las zonas rurales, por ejemplo, los tiempos de reacción y de ayuda son más largos», concreta, y revela que en estas ocasiones el perro puede ser el factor determinante para contener al agresor y permitir que la víctima escape.
Coste del programa
Fernando Soleto incide además en la capacidad que estos perros tienen para detectar el peligro y precisa que disponen de 35 millones de células olfativas más que el hombre. «Por eso, no hay herramienta de rescate más poderosa», asegura.
El coste de este programa es muy bajo para las administraciones. Su responsable calcula que con apenas 3.000 euros puede ponerse en marcha. Y es que, como apunta Soleto, los ayuntamientos y comunidades autónomas disponen de equipos multidisciplinares para orientar y formar a las víctimas. «Tan sólo se requiere añadir un adiestrador. En León, por ejemplo, trabajamos con Agility World León», manifiesta. Además, aclara que los perros no tienen por qué comprarse a criadores profesionales. «En muchas ocasiones, hay animales en las protectoras que pueden cumplir los estándares», asegura.
Los perros de Escan deben tener unas características especiales. La mayoría de ellos son pastores alemanes y pastores belgas malinois. «Son perros receptivos al adiestramiento, protectores, estables, valientes, fuertes y sociables», enumera.
Fernando Soleto subraya que todos cuantos trabajan en Escan lo hacen por filantropía. «Ninguno de nosotros hemos ganado nada más que satisfacción», asegura. «Llegar hasta aquí no ha sido fácil. Hemos tenido que trabajar duro, pero hoy puedo morir tranquilo porque el 100% de las mujeres que hemos ayudado tienen hoy una vida diferente. Algunas de ellas han rehecho su vida y ya ni siquiera necesitan al perro, que ha regresado con nosotros».
Fernando, que se muestra emocionado ante la evolución del plan, avanza que ya se ha firmado un convenio con Murcia y cada vez hay más comunidades interesadas en adoptarlo.