LA 'CONTRA' DEL DIARIO
El tren de Victorino que sigue en marcha
El hijo del conocido ganadero de toros de lidia desgranó ayer en el Club de Prensa las claves de 50 años de éxitos.

Victorino Martín hijo, ayer durante la conferencia que ofreció en el Club de Prensa de Diario de León. MARCIANO
manuel c. cachafeiro | león
Con lleno hasta la bandera en el Club de Prensa del Diario de León, como corresponde a una primera figura, Victorino Martín hijo desgranó ayer la historia de superación de su padre y su propia experiencia personal como continuador de un ganadero de toros de lidia «con mucho ingenio, con mucho sacrificio y, sobre todo, con mucho valor». Victorino Martín contó anécdotas de su padre. Cómo empezó con unas vacas de Albaserrada que iban al matadero por las deudas de su anterior dueño, cómo iba pagando con lo que le iba quedando de pequeños festejos y cómo creyó siempre en lo que hacía. «Las ganaderías eran cosa de ricos hasta que llegó mi padre, que siempre decía que le había tocado la lotería».
Esos inicios, de los que ahora se cumplen 50 años, los equiparó con el tren de la vida al que «hay que subirse en marcha y no esperar otro», dijo. Creer en sí mismo y un consejo más que también le dio su progenitor: «Haz siempre las cosas por derecho». Con esas bases ha seguido con un hierro que ha sido determinante en el mundo de la Tauromaquia de los últimos 50 años. Luchando también para acabar con ese viejo principio de que al lado de un gran árbol no crece otro. «Eso me ha llevado a conocer el mundo del toro desde todos los puntos posibles». Y así contó que quiso ser torero, aunque no pasó de novillero con caballos.
Hoy su ganadería es un modelo de los cambios que se están produciendo en el mundo del toro, también abierta a otras actividades y a un nuevo concepto de ganadero sin olvidar los principios. Y es que, según dijo, «una ganadería es algo muy personal», entre otras cosas porque los resultados no se conocen hasta pasados unos años.
A su padre le llegaron a llamar ‘el paleto de Galapagar’, pero «supo responder a las expectativas», dijo orgulloso Victorino hijo. «Hoy, a sus 87 años, es una persona feliz, que ha conseguido todo». Y una polémica final. Sigue sin lidiar en León.