Pasa una tuna
M onna Ellisabeth era una sueca muy sueca que hizo dúo con un salmantino en el festival de Benidorm de 1975 con el nombre artístico de «Monna y Luis»... grabaron algunos discos... ¡¿un salmantino flaco con una sueca molona?!... la culpa la tuvo el traje de tuno con el que Luis tocaba en hoteles y bares de Oslo, a donde fue de estudiante por ver mundo y ganarse unas perras con rondas y clavelitos; no era una tuna, pero lució como tuno solitario y quijotil que llamaba mucho la atención... aquellas pintas que tenía con sus calzas, capa de vuelo con veinte cintas de colorín (señas de veinte amores), guitarra en bandolera y pandereta al cinto, encandilaron a Monna Ellisabeth como si hubiera viajado al siglo de lo cervantino y lo tunante... acabaron de novios y cantando juntos, aunque al estilo Abba, que iniciaba su éxito sueco... y atrás quedó el «no te enamores, compostelana», aunque a Luis lo de ser tuno no se le curó nunca... ni a ella, que se vestía algunas veces con mallas negras, borceguíes de hebilla, bragas bombachas del XVII, camisola con justillo, capa de capotillo torero y un sombrero de dos picos como el que pervive en estudiantinas portuguesas... y le gustaba enseñar a las visitas este atuendo tridentino en su vitrina.
Recordé esto al saber que este fin de semana trescientos tunos poblarán estas calles en un encuentro anual (29 edición) y le pregunté a Javi Entrecote (alma de este alegrón de bandurrias y de la fundación de la tuna universitaria en 1984) si existe ya alguna tuna femenina en este tiempo de paponas y coronelas, y resulta que hace dos meses se creó aquí la primera y ellos la apadrinaron. Tengo que hacérselo saber a Monna y quizá se apunte el año que viene. Mientras tanto, y siendo la tuna otra seña nacional como los toros, haz votos para que no venga el idiotismo ideológico acusando a los tunos y a sus letras de acosadores de género o de escraches musicales, no sería extraño. Aunque lo inédito será ver ahora a tunantas rondando a novios o pretendidos. Ojo, tendrán más derecho que los tunos, siendo ya la mujer mayoría franca en muchas facultades.