«La mitad de enfermeros no vacunará de la gripe»
El Área de Salud de Léon puso ayer en marcha la campaña de vacunación contra la gripe. Sin embargo, en esta ocasión, puede prolongarse durante meses debido a la negativa de una gran parte de la profesión enfermera de administrar las vacunas amparándose en el Real Decreto que regula quién puede prescribir .

Los mayores de 65 se encuentran entre los grupos de riesgo en la campaña de vacunación. MANUEL BRUQUE
cristina fanjul | león
«Alrededor del 50% de los enfermeros no vacunará». La vicesecretaria del sindicato Satse, Paloma Robles Gallego, hacía ayer esta afirmación tras denunció la situación creada para los profesionales de enfermería en el primer día de la campaña contra la gripe. Sostiene que el Real Decreto aprobado en octubre de 2015 establece que para los medicamentos sujetos a prescripción médica será necesario que el facultativo haya determinado previamente el diagnóstico, la prescripción y el protocolo o guía de práctica clínica y asistencial a seguir por parte del enfermero. En su opinión, esta ley impide la actuación enfermera si ésta no va acompañada de una prescripción médica realizada de forma oficial. Además, ésta debe tener carácter individual, nominativa para cada paciente y debe especificar claramente cuál es el acto enfermero objeto de atención. «El problema es que la Gerencia de Atención Primaria nos obliga a incumplir este Real Decreto», denuncia Robles Gallego, que subraya que esta contradicción deja a los enfermeros «desasistidos» en el caso de resultar denunciados. «Si pasa cualquier cosa, el profesional se queda solo. Ni siquiera nos cubrirían los seguros», explica la responsable de Satse, que añade que un caso similar ya tuvo lugar en Alicante cuando un paciente denunció al enfermero que le había aplicado un parche con medicamento que se infectó. «¿Quién nos dice que algo así no puede pasar aquí?», se pregunta.
Se refiere la profesional al comunicado enviado por la Consejería de salud a los profesionales de enfermería el pasado 19 de octubre en el que se afirmaba que el Real Decreto citado no modificaba la manera de actuar durante las campañas de vacunaciones. «En lo referente a las acciones de vacunación como actos preventivos, ya sean en el marco de campañas o calendarios, se actúa fruto de una decisión de la autoridad sanitaria en materia de salud pública», subraya el escrito. La nota añade que se realiza por un riesgo epidemiológico detectado y en aras de preservar la salud pública y de los individuos más expuestos, «lo que no requiere un diagnóstico previo de la enfermedad vacunable, puesto que aún no hay enfermos».
Desde la Gerencia de Atención Primaria se aseguraba ayer que no se había producido ninguna incidencia y que, si bien no se podían aportar datos aún de número de vacunaciones, no se había producido ninguna situación de desabastecimiento.
La campaña de vacunación implica a 24 centros de salud en el Área de Salud de León. «No podemos decir cuántos enfermeros de cada uno de estos centros decidirá finalmente seguir con la operatividad de otros años, pero lo que sí sabemos es que se han dado casos de pacientes que se han ido sin ser vacunados», explica Paloma Robles Gallego.
Con el fin de ‘cubrir’ a los enfermeros, el sindicato Satse ha proporcionado un escrito a los profesionales para que estos se dirijan de manera individual a la gerente de Atención Primaria solicitándole las instrucciones a seguir por incumplir el Real Decreto. «Sabemos que no contestará, pero este procedimiento ya se ha puesto en marcha y alrededor de diez personas ya lo han enviado», asegura la representante del sindicato.
Y es que, Robles Gallego asegura que si los profesionales de la Sanidad cumplieran la letra y el espíritu del Real Decreto, todos los pacientes que quisieran ser vacunados deberían pasar por la consulta del médico y éste debería firmar la prescripción. «Si esto se produjera así, estaríamos vacunando hasta mayo», destaca la enfermera. Sin embargo, considera que al final los enfermeros que decidan vacunar absorberán a los pacientes cuyos profesionales decidan no hacerlo, con lo que el calendario, finalmente, no se alargará tanto.
En la campaña anterior, la Consejería de Sanidad distribuyó en León 120.000 dosis de vacuna contra la gripe. Los grupos de riesgo, tanto sanitario como social, que tienen recomendada la vacunación son estos: personas adultas y niños mayores de seis meses que padezcan enfermedades crónicas (pulmonares, cardíacas, diabéticos, inmunodeprimidos, etc.), así como personas con discapacidad y/o déficit cognitivo (síndrome de Down, demencias, etc); niños y adolescentes, de entre 6 y 18 años, que reciban tratamientos prolongados con ácido acetilsalicílico, por la posibilidad de desarrollar el síndrome de Reye tras la gripe; personas con obesidad
mórbida (índice de masa
corporal superior a 40); mujeres
embarazadas, en cualquier
momento del embarazo.
También está destinada a personas
institucionalizadas (mayores
de seis meses) que residan
en instituciones cerradas,
centros o geriátricos y centros
de asistencia a enfermos crónicos,
así como a los profesionales
de la salud.
También se distribuirán 34.000
dosis de vacuna contra el neumococo
en toda la Comunidad.
La Junta de Castilla y León ha
destinado más de tras millones
de euros a la adquisición de vacunas
este año.