CORNADA DE LOBO
El fuero interno
Trump no ganó por casualidad o porque el votante sufriera algún extravío transitorio inexplicable; ganó por insistir sin descanso en que él tenía la picha más larga, que al fin y cabo es lo que admira y envidia la mayoría, empezando por los machotes y acabando por las hembras que valoran esas cosas que, a lo visto, no son pocas: millones de mujeres votaron a Trump sin ver a quien aquí resumíamos como baboso y chulo... se ve que ellas le reducen a anécdota y disculpan sus babosidades porque cosas mucho más bestias sobre mujeres tienen que oír cada día en boca de maridos, en la calle o en familia sin que por ello se obliguen al libelo de repudio y a retirar el saludo a los cuñados.
Trump, además, es un profeta de la televisión-espectáculo donde muchas mujeres tienen pupitre y pizarra. Vendió promesas de plató en neón y montó un reality político con slogans de casino: pasen y ganen. Ese tipo es el sueño americano cumplido. Y qué más da que sea el chulo que castiga del Portillo a la Arganzuela donde no hay una mozuela que no quiera se amiga de un seguro servidor, Pichi...
No puedo estar en el cerebro de esas mujeres para averiguar por qué exactamente votaron a Trump, allá ellas, pero en el tarro de los hombres trumpistas me juego un huevo a que bulle su simpatía por el rico autosuficiente, el matón bravatas, el gañán triunfador, el que se sale del esquema, el que corta por lo insano, el pichalegre y todo eso que duerme en el ideario de Trump y en el subconsciente viril de tantos tíos, en ese su fuero interno que disimulan con lo correcto-político, así que al macho español también le cae simpático ese hombre naranja. El fuero interno ibérico es parecido, también aquí gusta en tiempos confusos votar a redentores que vengan dando «pan, palo y catecismo». Es el viejo drama del pueblo ignorante cuando le encabronan, que prefiere un solo ladrón dictando órdenes a hostia limpia. Y el que tenga cadenas de televisión, filosofía de garito y un rebuzno sinfónico tendrá siempre gran ventaja. Un dictador de cuatro reglas es lo que piden hoy la gente engañada y los castrones.