Diario de León

Cristales hasta en la sopa

Los científicos reivindican la Cristalografía, una ciencia olvidada en los planes de estudio El servicio de Difracción de Rayos X de Salamanca inicia talleres en los que quiere involucrar a los colegios de León.

Alumnos participantes en los talleres en Salamanca. DL

Alumnos participantes en los talleres en Salamanca. DL

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carmen Tapia| león

«Imposible un mundo sin cristales». La responsable del servicio de Difracción de Rayos X de la Universidad de Salamanca, Francisca Sanz González, está empeñada en poner en valor la ciencia a través de los cristales. El servicio, en colaboración con la Fundación Salamanca Ciudad de Cultura y Saberes, impulsa el conocimiento de la Cristalografía, «una ciencia que prácticamente ha desaparecido de los planes de estudio. Hace cinco años que no se imparte esta materia» en Secundaria y Bachiller.

Los científicos no se rinden y quieren recuperar el conocimiento del mundo de los cristales. Este año han preparado talleres en los quieren que participen alumnos de toda la Comunidad con la participación en las actividades organizadas en Salamanca. A los talleres asisten alumnos de León pero los organizadores quieren dar el salto y colarse también en los colegios de la provincia. «De momento estamos en Salamanca pero estaría bien contar con el apoyo de las instituciones leonesas y los colegios para organizar estos talleres en León», asegura Francisca Sanz. «Es la primera vez que hacemos esta actividad y esperamos llegar a muchos alumnos»

Devolver los cristales a los laboratorios escolares provocaría, según Sanz, «fomentar el interés de los jóvenes por la importancia en la sociedad moderna de la Cristalografía, que se dedica al estudio de los cristales, los cuales desde hace miles de años atraen la atención por sus colores y belleza».

Los cristales están en todas partes. «Nos sirven para conocer nuestro entorno y conseguir un mejor bienestar social». Son especialmente abundantes en las formaciones rocosas como los minerales (piedras preciosas, grafito, pero también se pueden encontrar en otros lugares como los copos de nieve, el hielo y los granos de sal. El conocimiento de la estructura de los cristales ayuda a mejorar la composición de los fármacos; la alarma de los relojes despertadores es un cristal piezoeléctrico; el reloj mide el tiempo con un cristalito de cuarzo y señala la hora en unos números dibujados por cristales líquidos; la sal con la que se aliñan los guisos es un cristal; el maquillaje es una crema cuya base son pequeñísimos cristales de rutilo; diseño de fármacos; proteínas terapéuticas y vacunas, «y así seguiríamos todo el día», asegura Sanz.

Aprender ciencia a través de experimentos de cristalización es una actividad dirigida a los alumnos de ESO y Bachillerato. Los alumnos participantes reciben un lote con todo el material necesario para hacer recetas como piruletas de azúcar cristalizado, jardín de cristales, cristalización instantánea de una disolución sobresaturada de acetato de sodio, sublimación y deposición de yodio, arbolitos nevados, cristales de nieve en las ventanas y determinación de la estructura cristalina mediante DRX en monocristal.

Más de dos centenares de alumnos de enseñanza secundaria de distintos centros de Salamanca entrarán en contacto con el mundo científico gracias a esta actividad escolar que el personal del servicio de Difracción de Rayos X quiere impulsar también en León.

«Hay que transmitir a los jóvenes la importancia de la Cristalografía de rayos X en muchos campos científicos, ya que desempeñan un papel fundamental para el desarrollo de nuevos materiales de alta tecnología», destacan los científicos.

«La ciencia está devaluada y hay que promocionarla. Lamentablemente, en las aulas se reduce el contenido de la materia e incluso hay estudiantes de Matemáticas que empiezan la carrera y no saben hacer integrales», lamenta Francisca Sanz.

La historia

En 1895, los rayos X fueron descubiertos por Wilhelm Conrad Röntgen, razón por la cual fue galardonado con el primer Premio Nobel de Física en 1901. A principios del siglo XX se descubrió que los rayos X podían ser utilizados para ‘ver’ la estructura de la materia de una manera no destructiva. Esto marca el comienzo de la Cristalografía moderna. Gracias a la Cristalografía de rayos X, los científicos pueden estudiar los enlaces químicos que unen un átomo a otro. Después de 100 años de desarrollo la cristalografía de rayos X se ha convertido en la técnica líder para el estudio de la estructura atómica y propiedades relacionadas de los materiales. «Es importante involucrar a los estudiantes en la ciencia, con talleres divertidos para aprender Cristalografía , que es el centro de los avances en campos de la ciencia», asegura Francisca Sanz. El Año Internacional de la Cristalografía conmemoró en 2014 el centenario del nacimiento de la cristalografía de rayos X, gracias a Max von Laue y William Henry y William Lawrence Bragg.

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