Diario de León
Publicado por
PEDRO TRAPIELLO
León

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Trump ha venido a exorcizar al mundo de los demonios y vicios que lo esclavizan impidiéndole crecer, diría en su encendida homilía un clérigo adventista agradecido al nuevo presidente por haber derogado la ley que impedía a las confesiones religiosas de Estados Unidos actuar o meterse en política activa, algo hasta ahora prohibido como Dios manda y el pueblo americano estableció (we, the people)... y añadiría que Trump es agua bendita que sólo arde en la piel si cae su lluvia sobre poseídos del mal, endemoniados del islam, hispanos violadores, la alta política corrupta y todas las mujeres que son putas mientras no se demuestre lo contrario... Trump se nos va al Evangelio y, tal como Jesús, no viene a este mundo a traer la paz, sino la guerra, el gran desorden de lo establecido que hará nacer el Nuevo Orden que nos haga más libres y más grandes (great again).

A temblar, viene lo imprevisible.

Tampoco lo previsible tranquiliza, sabiendo además que no hay cosa más anquilosante que lo previsible, esa rutina confortable que te abotarga permitiendo despreocuparte, que es como quiere verte quien espera o maquina robarte la cartera, el sitio, la dignidad, el derecho, la palabra...

Se te acabó el cuento, viene un tiempo que debe preocuparte (y mucho), así que ponte a oler futuros si no quieres que te ondulen. Ante ti, lo imprevisible. No es tan malo, hace espabilar igual que el imprevisible Trump hace resucitar la voz, el grito o la conciencia de los que no se resignan y resisten (resist!!!!), empezando por las mujeres.

Lo imprevisible hizo evolucionar al hombre que salió de ello aprendido o escarmentado... y así descubrió, ensanchó o, con insolencia admirable y cretina, puso al planeta a trabajar para él de tal modo, que casi-casi lo ha conseguido del todo y ya no hay rincón antártico o selva recóndita que no esté en nómina; y todo, con la ayuda de Dios si está de nuestro lado; que lo está, lo dicen Trump y los billetes de dólar donde se estampa y reza como amenaza su lema nacional: «In God we trust»... así que cuídate, Dios y el César vuelven a cabalgar juntos.

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