Diario de León

FERNANDO ESCRIBANO PROFESOR DE LA SAPIENZA DE ROMA

«Sierra Pambley revolucionó Laciana»

Fernando Escribano es especialista en el ámbito de la pedagogía. DL

Fernando Escribano es especialista en el ámbito de la pedagogía. DL

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Lugar: salón de actos de Sierra Pambley.

Hora: 20.00

Entrada: libre y gratuita.

cristina fanjul | león

El modelo profesional de Sierra Pambley en Laciana . Un caso de éxito es el título de la conferencia que Fernando Escribano Martín, doctor en historia por las Universidades Autónoma de Madrid y La Sapienza di Roma ofrece hoy. En ella analizará los principales aspectos del proyecto pedagógico de las Escuelas de Villablino.

—¿Cómo definirías la revolución que supuso la pedagogía industrial de Sierra?

—La revolución viene dada de varias formas. Es una revolución metodológica, que parte del modo de trabajar que se estaba dando en la ILE, pero aplicada a la Formación Profesional. Sus métodos hoy los consideraríamos innovadores, quizá a través de las TIC, pero se daban hace un siglo, y eran métodos desde luego eficaces. La revolución vino también del lado de las consecuencias en la región, en el valle. Se formaron toda una serie de cuadros de trabajadores con una alta cualificación, que emigraron y prosperaron, pero los que se quedaron también prosperaron, y lo hicieron a nivel personal y colectivo. La región también recogió los beneficios. Se puede pensar que la revolución económica sobre todo que sufrió el valle vino a través de Sierra Pambley, y aquello todavía queda en el recuerdo y sin duda en la realidad actual.

—¿De qué manera cambió su hazaña la fisionomía de Laciana?

— Siempre hablamos de que la educación es un arma de futuro, pero nos solemos quedar en lo teórico. Lo que se hizo desde Sierra Pambley es un ejemplo de cómo una buena planificación, el tener un objetivo claro, el trabajar desde el punto de partida de los alumnos, el adaptarse a sus necesidades, y el darles las herramientas que van a necesitar... mejora las expectativas de futuro y la realidad de su vida. A nivel personal estoy seguro de que lo que aprendieron en la Escuela les marcó el futuro, determinó su vida... a nivel colectivo las consecuencias fueron claras para el valle, pero fueron más allá. Siguiendo una terminología actual, los profesores y alumnos de Sierra Pambley se convirtieron en expertos, hoy alguno les llamaría consultores, y no sólo formaron a otros profesores, sino que formaron cuadros profesionales e idearon planes de empresas que mejoraron los modos de producción a un nivel profesional. Se puede decir que profesionalizaron la producción de productos y la elaboración de los mismos.

—¿Por qué consideras que fue un pionero?

—Todo el trabajo pedagógico que hoy vinculamos a la ILE tiene precedentes, y supone una innovación en los modos pedagógicos de la época. Sierra Pambley organiza una institución educativa a partir de estos ideales y metodología, y se adapta a las necesidades de los lugares de implantación. Esto es muy importante, está en todas las normativas educativas, pero llevarlo a la práctica es complicado. Aquí se hizo, y desde luego fue pionero.

—¿Hay exponentes internacionales con quienes se le pueda comparar?

—Hay distintos modelos que se están desarrollando de modo paralelo en Europa, casi siempre con poca conexión entre sí. El krausismo es el origen de todo lo que se desarrolla en la ILE, Salvando todas las distancias, de tiempo y de espacio, los nuevos modos de trabajos educativos, como los métodos Montessori, Waldorf o la Escuela Nueva buscan mejorar los métodos educativos tomando como centro al alumno, pasando a ser este el protagonista absoluto. Es curioso comprobar cómo en España, desde el último tercio del XIX y durante el primero del siglo XX, se trabajó activamente en esta línea, desde distintos enfoques, y luego todo fue sistemáticamente destruido y se pretendió olvidar. Hoy estamos volviendo a aquellos métodos, a los que llamamos innovadores.

—¿Cuál de todos sus proyectos significó más para la economía de la zona?

—El trabajo de la parte agrícola supuso una revolución en los métodos de producción y en llegar a hacerse con un mercado de productos que antes venía del extranjero. Se crearon cooperativas y varias empresas se hicieron presentes en todo el territorio nacional (pensemos sólo en Mantequerías Arias, Mantequerías Leonesas o Mantequerías Rubio). Pero la formación mercantil que se dio a muchos alumnos, permitió no sólo que se convirtieran en grandes profesionales que llegaron a tener sus negocios propios en toda España, sino que se convirtieron en referencia, y su mejor tarjeta de presentación era decirse alumnos de la Escuela Sierra Pambley.

— ¿Hasta qué punto se podría decir que su obra fue una misión educativa y social?

—La misión, y así lo sentían y lo decían, de Giner de los Ríos, Manuel B. Cossio, don Paco Sierra o Juan Alvarado... era formar personas íntegras, con una sólida base educativa que les sirviese de punto de partida para mejorar sus condiciones de vida. Sabían que una buena educación asegura o al menos propicia un mejor futuro, y lo enfocaron a gente humilde, lo convirtieron en su razón de ser, en su estilo de vida. Creían que a través de la educación se podía cambiar la sociedad, podían sacar a España de siglos de retraso, y dedicaron sus mejores esfuerzos a lo que consideraron su misión.

— ¿Hay algo de la obra de Sierra que aún no se conozca?

—Falta profundizar. El desarrollo de Laciana vino desde Sierra Pambley, pero no está bien estudiado. Para mí un tema muy importantes son las escuelas de niñas, las promociones femeninas que salieron con expectativas que después en parte vinieron frustradas por el cambio que se dio a partir de 1936. No conocemos bien, no hemos medido, las implicaciones económicas y sociales de todo lo que se hizo desde Sierra Pambley, su influencia en cambios y perspectivas que se dieron... y por lo tanto, sí, queda mucho por saber y estudiar.

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