Diario de León

«La integración no es posible si se pierden las raíces»

La integración. es el reto de las políticas de inmigración. El jesuita leonés, Alberto Ares, teje historias en un libro que cuenta la vida de inmigrantes ecuatorianos y marroquíes. La integración no es posible si se pierden las raíces.

Alberto Ares posa con el libro ‘La rueca migratoria’ que cuenta las experiencias de migrantes marroquíes y ecuatorianos. DL

Alberto Ares posa con el libro ‘La rueca migratoria’ que cuenta las experiencias de migrantes marroquíes y ecuatorianos. DL

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carmen tapia | león

¿Que piensan las personas migrantes de su propio proceso de integración?. El delegado del sector social de los Jesuitas en España, el leonés Alberto Ares, cree que «una persona que pierde las raíces es difícil que se integre porque no tiene ninguna referencia». Ares explica en su libro La rueca migratoria, las diferentes experiencias de adaptación de inmigrantes ecuatorianos en Madrid, salvadoreños en Boston y marroquíes en Valladolid. «La situación ha cambiado mucho en los últimos años. Al principio eran pocos y el proceso de integración era más individual, ahora, con los grandes movimientos, se tiende a incrementar los lazos internos con los que son como ellos».

En el libro se tejen historias y experiencias de integración. Ares presenta una propuesta de integración mixta que reconocer tres tipos de conductas «o iconos de personas en el proceso de incorporación como son los asimilacionista, multiculturales y de proyecto». No hay un proceso único. Tampoco como colectivo. «Cada persona tiene su propio proceso». Ares hace referencia a la evolución de los leoneses en Holanda. «No se relacionaban. Todo lo hacían juntos».

Los migrantes se agarran a la religión y las celebraciones de sus países de origen para amarrarse a la tierra sin perder la identidad. «Si se pierden las raíces es dífícil la integración».

Los que más sufren el proceso son los primeros que se deciden a dejar su país en busca de otra vida mejor. «La primera generación nunca son ni de aquí ni de allí. Sueñan con volver, pero si regresan su país ya no es como lo recordaban. Allí les dicen que hablan raro, pero aquí nunca llegan a ser como las personas con las que conviven».

En el libro se cuentan historias, experiencias de integración y estilos de vida de distintas comunidades. «La rueca tiene una simbología que nos remonta a la historia de la humanidad, como los mismos procesos migratorios. Una historia que no podemos banalizar, simplificar o minimizar», asegura Ares.

La metáfora de «tejer historias» y las «experiencias de integración» anima «a poner nuestras capacidades para zambullirnos en la complejidad humana, permitiendo a las personas conectarse con su propia realidad, su propia adversidad y sus propias raíces».

Desde esta mirada, el modelo propuesto de integración mixta «plantea que hay tantos procesos de integración como personas que emigran. Ningún proceso de integración personal es igual a otro».

El jesuita leonés cree que se pueden dar similitudes entre ciudadanos en el proceso de incorporación «se pueden llegar a intuir y pronosticar, basándonos en su entorno y sus circunstancias un cierto diagnóstico de integración, pero nunca se podrá determinar a ciencia cierta cuál va a ser el resultado final del proceso».

Las propuestas

El jesuita, natural de Veguellina de Órbigo, investigador asociado al Instituto Universitario de Estudios sobre Migraciones de la Universidad Pontificia de Comillas, ha dedicado casi toda su vida al acompañamiento de comunidades de migrantes en todo el mundo. En el libro que acaba de publicar plantea cinco propuestas para la integración de las personas migrantes: la necesidad de atender y gestionar la diversidad, fomentar una ciudadanía inclusiva y de acceso a los derechos básicos, la importancia de la educación y la formación en liderazgo que impulse con mayor vigor la construcción de la cohesión social, el cuidado de los elementos culturales dentro de las tradiciones celebrativas familiares y comunitarias, las devociones religiosas como potentes elementos de construcción de identidad y sentido; y la importancia del empoderamiento y promoción de la mujer como potente agente catalizador y de transformación social.

«Las identidades de los migrantes se construyen en la vida», asegura Ares. «Los procesos de integración no se acaban nunca. Todos vivimos un proceso de integración siempre».

Las personas migrantes pagan una gran parte del proceso de integración. «Tienen una labor importante con los hijos para que se integren y que, a la vez, conserven sus raíces. Tenemos que poner las bases para que esto ocurra».

El autor se nutre de las experiencias a través de la vida cotidiana de muchas personas en Estados Unidos, España, India, México, Albania, Perú y Ecuador. «Se hace necesario el desarrollo de modelos que conecten las diversas dimensiones de nuestra realidad como seres humanos».

El libro. editado por la Universidad Pontificia de Comillas, es el resultado de una investigación «y del interés por clarificar y ahondar en los procesos de integración desde una mirada multidimensional».

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