SOCIEDAD
Manuel enseña a sus padres una nueva vida

Elena, Manuel y Ángel, ayer en la asociación de Amidow León. MARCIANO
carmen Tapia | león
Manuel nació hace cinco meses. Es el primer hijo de Elena Pérez Sánchez, de 42 años, y Ángel Puente Silvano, de 44. La familia participó ayer por primera vez en los actos conmemorativos del Día del Síndrome de Down. Hasta el momento de su nacimiento, las pruebas realizadas a Elena durante el embarazo no detectaron la copia extra el cromosoma 21. «Todo daba normal. Las ecografías eran normales. Decidí no hacerme la amniocentesis porque tenía claro que, aunque hubiera una mínima posibilidad, yo no iba a abortar». Elena se emociona al escuchar el manifiesto al que dan lectura Eva y Aitor, dos jóvenes con síndrome de Down.
«Nació por cesárea. El equipo médico me llamó al despacho», recuerda el padre, «me dijeron que tenían sospechas de que algo no iba bien, pero no estaba claro porque la exploración inicial introdujo una sospecha pero no fue definitiva». Una análisis de sangre confirmó la sospecha. Manuel tenía la trisomía del par 21. Fue el punto de partida para la nueva vida de esta familia. «Es muy duro. Nuestra preocupación es desconocer qué pasará con él cuando nosotros no estemos, una incertidumbre lógica si tenemos en cuenta la diferencia de edad. Eso nos angustia. Nos preocupa si llegará a ser suficientemente independiente»».
Manuel ya participa en los talleres del Centro Base para personas con discapacidad. «Allí nos enseñan a enseñarle, para que haga todo lo que tiene capacidad para hacer. Estamos muy contentos con el trato y la atención de la Junta y la rapidez con la que nos atendieron». Manuel es un niño despierto, con un fuerte tono muscular. «Trabajamos a diario sobre todo la capacidad motora. Nuestro objetivo es que esté activo».
Elena y Ángel no lo dudaron y enseguida se pusieron en contacto con Amidow, antes de tener la confirmación oficial del síndrome. El objetivo es alcanzar la máxima normalización en la vida de Manuel. «Él tiene sus capacidades, como las tenemos todos. Cada uno las nuestras. Nuestro deber como padres es desarrollar su sistema motor e intelectual. Es un trabajo diario».