«El fin del mundo se extenderá varios años»
Alrededor de 300 personas acuden a la conferencia ofrecida por el padre Fortea «El castigo divino existe», afirma.
El padre Fortea, ayer, durante su conferencia en la capital. SECUNDINO PÉREZ
pablo rioja | león
«Cuando aumenta el pecado es necesaria una purificación», insistió ayer el padre José Antonio Fortea en la conferencia que ofreció en la capital leonesa sobre el Apocalipsis. El sacerdote, experto en demonología, profundizó sobre las siete copas de la ira que recoge el libro de la Revelación. «Conocer bien este texto nos lleva a vivir el presente sin la angustia de pensar que el fin del mundo llega ya».
Ante un salón de actos de Caja España-Duero que se quedó pequeño, Fortea recalcó que desde su punto de vista hoy por hoy no se está dando ningún síntoma de los descritos en la Biblia que aventure el Apocalipsis. «Conviene diferenciar entre purificación divina, que yo pienso que sí la habrá en esta generación y las catástrofes anunciadas».
El teólogo sí advirtió de un síntoma del fin del mundo descrito en el Apocalipsis. «Cuando la tercera parte del mar se tiña de sangre procuren hacer acopio de alimentos», bromeó. «En mi opinión el final de los días no sucederá en un periodo corto de tiempo, sino que se extenderá durante varios años». Otra señal serán los terremotos, pero «no como los que hemos vivido hasta la fecha sino, como recogen las escrituras, de una forma impresionante». Aún así, Fortea recordó que Jesucristo triunfará y vendrá con toda su gloria. «Vivimos una gran apostasía, el mundo se ha transformado en una factoría de perversión de las almas y Dios no se puede quedar con los brazos cruzados». «No podemos –continuó- contraponer al Jesucristo del amor con un Dios que castiga. «El Apocalipsis es un mensaje directo de Cristo al mundo para quitarle el velo que cubre sus mentes». En la raíz de todo, según el autor de Summa Daemoniaca , está el pecado del hombre. «Si nuestro cristianismo es bíblico es apasionante», matizó.
Sobre el infierno dijo que es real, no una metáfora. «Allí van los que rechazan a Dios, no es él quien castiga, él? quiere que todas las almas se salven. La gente debe escuchar a los profetas bíblicos, si no lo hacen todo lo profetizado caerá sobre ellos», finalizó.