Cruz Roja inicia en León un programa de empleo para trabajadores pobres
«Tener un empleo ya no es garantía de estar a salvo de la exclusión social, es una evidencia que cada vez hay más trabajadores y trabajadoras pobres, personas que aún teniendo un contrato, ganan un salario que no es suficiente para afrontar el pago de facturas y alimentación y acuden a Cruz Roja Española pidiendo ayuda».
Así se expresa una de las trabajadoras sociales de Cruz Roja, que añade que un porcentaje reseñable de las personas que son derivadas a los programas de intervención social son trabajadores pobres. «Se considera así a personas que han estado empleadas durante al menos siete meses en los últimos doce, y que a la vez viven en un hogar cuyos ingresos están por debajo del 60% de la mediana de la renta del país», explica.
Desde los proyectos de ayudas se ha atendido en 2016 a 836 personas, si bien, hay que incidir en que cada una de ellas tiene una familia detrás, por lo que el impacto de la respuesta que se ofrece desde Cruz Roja Española es extensible a ellas. Respecto a su situación laboral, el 91,8% de estas personas, en el momento de realizar su demanda se encontraban en situación de desempleo y un 8,13% se encontraban trabajando. «Estos datos hay que ponerlos en relación a las características del mercado laboral, que hace que haya personas que entran y salen del mercado laboral de forma intermitente con trabajos esporádicos», asegura.
Asegura además que la volatilidad de esta situación hace difícil obtener una fotografía con datos concretos de las personas que se encuentran trabajando y que entran en la categoría de trabajadores pobres. Pero sí que hay unos elementos comunes a la casi totalidad de las personas que son atendidas desde los diferentes proyectos de ayudas y de empleo. «Se trata de personas con una baja cualificación, y se concentran en el sector servicios. La mayoría de ellos tienen empleos con una baja intensidad, pocas horas y economía sumergida».
Aseguran desde Cruz Roja que tener un trabajo precario incide directamente en el bienestar físico y psicológico de la persona, traduciéndose en estados de ansiedad, depresión y baja autoestima. «La mayoría de estos trabajadores no consigue tener unos ingresos suficientes que permitan cubrir sus necesidades más básicas de alimentación y vivienda».
Por otro lado, estas situaciones se prolongan en el tiempo, con lo que tienen dificultades para poder participar en acciones para la mejora de su empleabilidad. También encuentran dificultades para poder compaginar su trabajo.
Por ello, desde el Plan de empleo de Cruz Roja se ofrece respuesta con el objetivo de mejorar la empleabilidad a través de acciones de orientación y formación. Los proyectos se han ido adaptando a la situación actual, si bien antes los participantes que accedían a los mismos, se encontraban en situación de desempleo, actualmente en los proyectos tienen cabida personas que se encuentran trabajando en una situación de precariedad laboral.