CORNADA DE LOBO
El hielo quema
Maldito clima si aborta primaveras y pimpollos a lo salvaje... maldito este hielo que quema... maldita visión de un paisaje que desfonda el alma cuando cruzas veloz estas tierras sin querer fijarte en todo lo que entra por la ventanilla dando patadas a la esperanza que ya venía apaleada de la sequía... malditas heladas que humillaron la altivez vegetal de un veranillo estafador.
Imagino la pena y la furia del viejo labrantín al ver los pampanitos de sus vides muertos en su mueca quemada y retorcida, al ver sus cerezas ya dibujadas hechas cagarruta negra.
Y tampoco quedó un nogal vivo en toda la provincia. Se habían despampanado lo suyo y ahora aquellos brotes de verdor esmeralda son colgajos quemados de sus ramas, arbolones cuyos brazos talmente parecen ahora poblados de murciélagos siniestros augurando cosa mala.
Se fue la fruta del año... adiós albaricoques, ciruelas, peritas de muslo de dama, manzanas de repinaldo, higos brown turkey y sari lob... adiós... el próximo año debéis doblar la carne para restituir al frutero su orfandad de membrillos y racimos... ¿qué será de este junio sin cerezones de colgar en las orejas a las criaturas cuando estrenen vacaciones?...
¿Y aprenderemos del escarmiento?
Las heladas en los viñedos franceses serían igual de crueles o más si no hubieran sacado conclusiones y hecho averiguaciones tras los daños anteriores con heladas que en esas latitudes son más feroces. Tengo delante la fotografía de un gran viñedo en la Borgoña a esa hora en la que la noche ya parece tumbada encima, viñedo que se va convirtiendo en un gran espectáculo luminoso al ir un operario encendiendo unos botes-pebetero que se intercalan entre las cepas con una llama que permanecerá viva varias horas... cientos de pebeteros calentando el aire al ras para romperle la cara a la helada negra que viene besando a muerte. He de decirle a Pradatope que ensaye este sistema en su viñedo de Canedo, aunque sólo fuera como espectáculo deslumbrante. Al hielo que quema con llama se le combate.