El baile del ahorcado
Delatores
Siempre se habla de sancionar. ¿Por qué no darle la vuelta al espíritu, de la ley? ¿Por qué no modificar este espíritu castrador? El chivato, el delator es una gran figura que en España despreciamos desde niños. ‘Chivato paga el pato’, decíamos de pequeños, y así ha seguido en un esquema social mal entendido en el que se confunde trabajar por el bien común y contra el que delinque con la Stasi, ahora que acabamos de ver lo que ya sabíamos, que había niños en Alemania del Este que murmuraban ante la policía política los pecados de sus padres. Todo, por la bondad legislada desde la Nomenklatura. Pero esto es otra cosa.
En España, debería estar reconocida, protegida y premiada la figura del delator, ese que pone en evidencia al que roba, al que prevarica, a quien corrompe, a quien quema el monte, a los golfos que no son más que parásitos que se aprovechan de una sociedad que, sin embargo, se hace el harakiri cada vez que insulta al soplón, al judas… que el horizonte del que acusa siempre es el ostracismo y el aislamiento social. Y así nos va... Sin embargo, una sociedad sana necesita a los confidentes, a los que se arriesgan para que los jetas no siempre se salgan con la suya. Así que, desde aquí, propongo a Ana Franco que inaugure una nueva época en la relación entre el contribuyente y el ayuntamiento. Vamos a ponerlo del revés, por una vez. ¿Qué tal si, además de multar al gentil señor que contempla cómo su perro deposita el producto final de sus tripas en la calle y no lo recoge, premiamos al que lo denuncia? Es sencillo. Bastaría con hacer un video y subirlo a una red social creada ad hoc por la concejalía. Estoy segura de que no serían necesarias más campañas. ¿Qué tal cien euros a quien delate y 200 de multa al infractor? Cuánto dinero ganaríamos visto lo visto: la calle llena de caca. Ayer, yo tuve la paciencia de recorrerme todo el centro. Conté más de veinte en un momentito. Multipliquen y calculen lo que puede salir al año. Eso se llama bien común. Más dinero para el ciudadano, más para las arcas públicas y más educación pública. Se puede hacer porque, de momento, creo, los perros, no votan.