Diario de León

Cerco a la barbarie de la ablación

Consiguió el estatuto de refugiada porque luchó para que a su hija no le mutilaran como a ella. Una abogada leonesa logró que se le reconociera este derecho de forma pionera. El próximo lunes, Isadora Duncan acoge un curso dirigido a profesionales con el que tratan de sensibilizar sobre Mutilación Genital Femenina. En León hay alrededor de 200 mujeres procedentes de países en los que la ablación sigue siendo una práctica habitual....

La abogada leonesa Natalia Cañiz García. FERNANDO OTERO PERANDONES

La abogada leonesa Natalia Cañiz García. FERNANDO OTERO PERANDONES

Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

cristina fanjul | león

Aún no puede hablar de ello por el estrés traumático que sufrió. Sin embargo, esta mujer africana logró que el trauma sufrido en su infancia salvara a su hija. Con la ayuda de la abogada leonesa de Accem Natalia Cañiz García, logró que se le concediera el estatuto de refugiada. Ha sido un caso pionero y ejemplifica la importancia de la implicación de las mujeres en la lucha contra la ablación. «Acababa de llegar a España con su hija. Ella había sufrido mutilación genital y sabía que nada más llegar a su país su hija correría la misma suerte», destaca la letrada. La lucha por conseguir el estatuto de refugiada para ella no resultó fácil, pero lo consiguió. Y es que las mujeres solicitantes de asilo por motivos de género que han sufrido o pueden ser víctimas de esta práctica son las grandes olvidadas. En León hay alrededor de 200 mujeres procedentes de países donde se practica la mutilación genital femenina (MGF). La comunidad es una de las autonomías españolas con la tasa más baja. Tan sólo el 1,4% de cuantas viven en España reside en Castilla y León. Sin embargo, el crecimiento entre 2008 y 2012, fecha en la que se realizó la investigación, supera el 50%

Con el fin de avanzar en el conocimiento de esta práctica y poner en marcha los mecanismos para prevenirla y acabar con ello, la fundación de Familias Monoparentales Isadora Duncan, dentro de su Centro de Día para Mujeres Inmigrantes, organiza el lunes día 15 un curso de sensibilización para profesionales sobre Mutilación Genital Femenina, impartido por Inmaculada Sau, responsable de formación en MGF del Instituto Catalán de Salud.

Los servicios médicos del Hospital de León no se han encontrado nunca con ninguna mujer que haya sufrido esta lacra y la policía indica que tampoco ha recibido denuncias al respecto. Una de las pediatras del centro de salud de Eras de Renueva explica que en la provincia de León no han tenido que enfrentarse a ningún caso de ablación. La doctora explica que la primera vez que tienen consulta con un niño le practican una exploración general, también de genitales, con lo que en el caso de que alguna de sus pacientes hubiera sido mutilada, se sabría de manera inmediata. Además, esta médico explica que todos los pediatras de la provincia comparten un chat telefónico en el que se plantean temas complicados, dudas sobre derivaciones o mecanismos de acción. «Nunca, en todos los años en los que el grupo lleva activo ha surgido ninguna consulta sobre la ablación», asegura. Asimismo, destaca que ningún especialista ha recibido recomendación alguna de la Consejería de Sanidad sobre el protocolo a poner en marcha en el caso de que se encontraran con una niña mutilada.

Y eso, a pesar de que en España, la mutilación femenina se considera delito de lesiones desde el año 2003, pero es un tema tabú, y las mujeres llegadas de los 28 países de África y Asia donde esta práctica está arraigada no quieren hablar de ello. Por esta razón, el Pleno del Consejo interterritorial de Sanidad dio luz verde en 2012 al Protocolo Común de Actuación Sanitaria frente a la Mutilación Genital Femenina para combatir esta práctica, prevenir que se reproduzca generacionalmente y orientar a los médicos sobre el modo de abordar esta cuestión en sus pacientes. Por ello, el personal médico que constate que una paciente mayor de 14 años y aún dependiente de su padre y madre ha sufrido mutilación genital en algún momento de su infancia tendrá que dar parte de lesiones al juzgado, como ya viene haciendo cuando descubre un caso reciente en menores de edad.

Otra de las novedades que recoge el protocolo, desarrollado por el Ministerio de Sanidad en colaboración con las comunidades autónomas es la reacción ante la sospecha de que, en un viaje familiar al país de origen, una niña pueda ser mutilada. En este caso, los médicos deben informar al padre y la madre de las consecuencias que tendrá esa práctica no sólo para la salud de la niña, sino también para ellos. Así, se les propone firmar un «compromiso preventivo» en el que los padres se comprometen a no mutilarla durante la estancia en el extranjero.

Mutiladas de bebés

La pediatra Inma Sau lleva más de quince años trabajando con mujeres y hombres de estos países —fundamentalmente del África subsahariana, Arabia, Irak, Afganistán e Indonesia— y asegura que la realidad es que queda mucho por hacer en la prevención. «A las mujeres no se les presta demasiada atención en esta sociedad, así que si son negras y pobres, imagínese», destaca. Subraya que todas las mujeres a las que ella ha ayudado han vivido una violencia difícil de imaginar, y destaca que, además, muchas de ellas ni siquiera tiene la impresión de que han sido mutiladas. «En esos países se considera como una simple circuncisión», lamenta.

Sin embargo, todas cuantas han sufrido la mutilación genital sufren problemas de por vida. Algunos de ellos son crónicos, como infección de orina, vaginitis, problemas en el parto o relaciones sexuales dolorosas. Sin embargo, esta práctica conlleva problemas de salud mucho más trágicos, que van desde infecciones como el tétanos, sepsis y gangrena, hasta complicaciones como el contagio del sida, la hepatitis C o infertilidad.

Inma Sau rechaza los mitos que han surgido en torno a la ablación y asegura que se trata de una práctica que no tiene nada que ver con la religión, sino con la costumbre y la tradición. «Está basada en una estructura patriarcal que ha mantenido un discurso equivocado», relata. La pediatra subraya que en África, por ejemplo, tiene mucho que ver con la etnia a la que pertenece la niña, sobre todo en la línea de paternidad. «De tal forma que si en la tribu o en el clan del padre se practica la ablación y en la de la madre, no, la niña la sufrirá», precisa la responsable del Instituto de Salud de la Mujer de Cataluña, que precisa que los hombres con los que ella ha tenido la oportunidad de hablar de esta práctica, siempre la justifican con argumentos de pureza y placer sexual.

La experiencia de Inma Sau no es sencilla de gestionar: «La mayoría llega mutilada antes de un año de vida y el 95% de las que llegan a España por reagrupación familiar ha sufrido la ablación», dice. Sin embargo, el trabajo de concienciación desarrollado por esta pediatra mueve al optimismo. Y es que, tras las charlas con los padres, en las que Inma Sau les informa acerca de las consecuencias fatales que para sus hijas tiene la MGF, así como de la inconsistencia de sus creencias ancestrales, ninguna de las niñas que viajan en vacaciones a sus países de origen regresan mutiladas. «Yo siempre felicito al padre, y le digo que sabía que protegería a su hija. Tendemos a pensar lo contrario, pero estos hombres quieren a sus hijas y desean protegerlas. Estamos ganando esta batalla y el tabú se está rompiendo, pero necesitamos que los servicios sociales se impliquen», asegura.

En este sentido, hace hincapié en la importancia de involucrar a pediatras, especialistas de atención primaria, educadores, técnicos de inmigración, policía y jueces con el fin de que la ablación se convierta en un mal recuerdo.

La sanidad española permite realizar la reparación del clítoris a las mujeres que han sido víctimas de esta violencia. De hecho, y según aseguran los expertos, las dos terceras partes pueden salvarse.

tracking