CORNADA DE LOBO
La izquierdina
Tirar de eslogan y encender faroles no es difícil en este tiempo de fogonazos ingeniosos a cargo de publicistas, arreglistas o guionistas de monologuistas.
Ejemplo: «Somos la izquierda» es un lema eficaz por lo redondo y, sobre todo, por lo simple, simplísimo, sin matiz necesario, la izquierda total, todo un eslogan-órdago, aunque ya de lejos se le vea el farol encendido... ¡y mentira envidiosa!, añade Peláez, mentira cochina por la gloria de la raza ibérica que nos parió... ¿cual de las veinte izquierdas, esquerras, esquerdas y ezkerras españolas es la suya?... ¿no mueve a risa que pretendan hacer creer que son la única intentando a la desesperada detener la avalancha de las nuevas izquierdas que les vienen soplando la oreja o dando sopas con onda... transversal?... ¿lo dicen por pensar que han recuperado el viejo izquierdismo rosa de cuando lucían la chapa de «Cien años de honestidad bien valen un cazuelo» (dijo Villa)?... ¿lo dicen para recordárselo a un electorado olvidadizo o a su propia amnesia?...
Antonio Lucas, que es hoy uno de los cuatro evangelistas del columnismo fino y rotundo como Raúl del Pozo, Millás y Jabois, logró resumir en una sola frase la manteca del eslogan: «Ahora quieren volver a ser la izquierda con la que se instalaron en la derecha... de Felipe a Zapatero»... aquel viaje, aquel viraje...porque la diferencia entre la derecha burguesa y el socialismo burgués acabó reduciéndose a pagar treinta euros por ver a Norma Duval o pagar treinta euros por ver a Sabina.
Hubiera sido más coherente decir «Somos la izquierdina» intentando distinguirse de la derechona a la que tanto acabó pareciéndose; esa sería su oponente natural, no el resto de izquierdas desairadas por ese farol con que resucitan los socialistas (sanchistas) insuflados por su inesperada victoria frente al susanismo (tiene ratón) y animados hoy por el restablecido laborismo inglés de un Jeremy Corbyn que encarna la lúcida vejez tierna y galvana que, igual que el americano Sanders, ilusiona a bases y jóvenes... pero Sánchez no tiene vejez y «habla desde dentro de su espejo», añade Lucas.