CORNADA DE LOBO
Hostias sin gluten
El comer está creando religiones poderosas: vegetarianos combativos, veganos místicos, ultraveganos, medioveganos pijillos, dietistas saludables, herboristas de panacea, integristas del apocalipsis cárnico... con sus curativas iglesias de los antigluten, los conversos de la lactosa, misioneros del contrazúcar, cruzados antitransgénicos... plantean batallitas y, al ganar alguna, se disponen a la guerra total hasta volverse pelmas... su creciente presencia e influyentes campañas (con redes se pesca más) se hacen patentes en una noticia pasmante del pasado sábado: «El Vaticano se opone a las hostias sin gluten para los fieles»... ¿hasta ahí llegan las reivindicaciones campanonas del fundamentalismo nutricionista?... ¿cuánto gluten puede haber en una pequeña hostia y cuantísimo daño provoca exactamente?... ¿se tardará en pedir vino de misa ecológico y sin alcohol o consagrar con isotónica muchísimo mejor que con mosto, aceptado sin fermentar por la Congregación para el Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos?...
El pan eucarístico, que ha de ser ázimo (sin levadura) y sólo de harina de trigo, podría acabar algún día ofreciendo alternativas luminosas para atender a la diversidad de este tiempo como astutamente hace (o lo inventa) el mercado, pudiendo elegir el feligrés entre hostias integrales, de centeno, de maíz, de semillas, bimbo, hojaldre... ¡hostias en vinagre!, se oyó al fondo de una sacristía en penumbra.
El Vaticano indica también «la necesidad de comprobar quién es la persona encargada de proveer el pan y el vino para la celebración, así como la idoneidad de la materia; y que esta sea una persona honesta»... pues habrá problemas, indicó Peláez, la honestidad en el mundo alimentario es un raro exotismo... tendrán que buscarla con la lámpara de Diógenes.
Estas cuitas no las tuvo muy en cuenta el padre Chuchi Gallego que en 1968 nos dijo misa a unos cuantos (y dos guitarras) mal acomodados en una celda de Caleruega y consagró con pan de barra porque entonces éramos modernos, conciliares, y no había integristas exigiendo «sin gluten, hostias».