FORMACIÓN MÉDICA EN PRECARIO

En la cuerda floja

La inversión de la administración en sus profesionales sanitarios es casi nula. Los profesionales médicos que trabajan para el sistema público de salud se quejan de que su capacitación, que tiene que ser continua, descansa casi exclusivamente sobre la financiación de la industria farmacéutica. Además, consideran que estas ‘transferencias de valor’ están en el punto de mira del gobierno, que trata de poner en su contra a la opinión pública..

Detalle de una operación quirúrgica de trasplante de corazón en el Hospital de Córdoba. SALAS

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León

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cristina fanjul | león

El Sacyl invirtió en 2016 240.000 euros en la formación de 815 médicos del servicio público de salud de León, una cifra que resulta irrisoria si se compara con lo que destinó la industria farmacéutica el año pasado en España: 112 millones de euros y 81 más en la organización de seminarios. El presidente del Colegio de Médicos, José Luis Díaz Villarig, defiende que la formación es obligación de la administración. «Yo ni entro ni salgo en lo que haga cada médico, ahora, la formación la tiene que pagar aquel para quien trabajas», enfatiza, al tiempo que advierte de que el beneficiario o perjudicado final siempre es el paciente. «Por esta razón, la capacitación del profesional ha de ser idónea y necesaria», defiende. Además, el máximo representante de los médicos de la comunidad subraya que la formación la dan las sociedades científicas y los colegios de médicos. Villarig alerta de que los profesionales, ante la inanidad del sistema público, se ven obligados a pagar la formación de su bolsillo. «Los médicos necesitan formarse y la administración debe dar incentivos porque si lo hace así el sistema funcionará en beneficio del pagador, del contribuyente», sostiene.

En la misma línea se expresan todos los profesionales consultados, que se muestran tajantes ante un tema que sigue en el ojo del huracán: «Hasta ahora no importaba demasiado que el Sacyl no financiara la formación porque la industria farmacéutica cumplía este papel, pero todo se ha restringido tanto que no te pueden dar ni un bolígrafo», explica uno de los jefes de Servicio del Caule, que añade que, a pesar de todo, son los laboratorios los que siguen pagando los congresos y seminarios. Otro especialista recuerda el intento del gobierno de que esas transferencias tributen como ‘pago en especie’ en el IRPF. «Y ese amago lo realizan al tiempo que hacen dejación de su obligación de formar a los profesionales», añade. Los profesionales denuncian que la administración «manipula»: «A pesar de que los sindicatos y colegios profesionales lo han parado, la intención del gobierno está clara: quieren dirigir la opinión pública haciéndola creer que los congresos son vacaciones pagadas. Todo eso cala en la población y, al final, acabarán con la única manera que tenemos de seguir formándonos porque con los sueldos que tenemos no podemos pagarnos la asistencia a congresos», lamenta otro de los profesionales. Y es que lo único que hace el Sacyl es favorecer la posibilidad de que los médicos acudan a los seminarios proporcionándoles la posibilidad de tomarse el día ‘libre’. «Lo demás es cosa tuya, una situación cuyo último ‘pagano’ es el enfermo»...

Adiós a los hoteles Gran Lujo

José Zamarriego, director de la Unidad de Supervisión Deontológica de Farmaindustria, destaca que en 2002 esta asociación, que reúne a los principales laboratorios, firmó un código de buenas prácticas que impide la mala praxis en las relaciones de la industria con el sistema sanitario y que, entre otros extremos, recoge la publicación de las donaciones realizadas a organizaciones sanitarias, las aportaciones para actividades formativas y reuniones científico-profesionales, las retribuciones por servicios profesionales y las aportaciones en materia de I+D. Asimismo, este sistema de autoregulación establece las normas que han de regir en las reuniones científicas: «La palabra acompañante figura en rojo», asegura Zamarriego, que añade que los seminarios no pueden celebrarse en hoteles de cinco estrellas y/o Gran Lujo. «Los congresos deben cumplir un número mínimo de horas y deben regirse por el rigor científico», añade.

El responsable de Farmaindustria precisa que el lugar de reunión médica no puede ser nunca más atractivo que el tema del propio congreso, al tiempo que añade que con el dinero de la industria nunca más se podrán realizar actividades de ocio que desnaturalicen los fines de la reunión médica. Asimismo, asegura que la asociación se compromete a publicar las transferencias de valor que reciben los médicos y las sociedades científicas y especifica que este punto se cumplirá a través de inspecciones. «Cuanto mejor formado esté el médico, mejor podrá atender al paciente y con las mejores elecciones», destaca Zamarriego, que subraya que la relación entre industria, administración y profesionales tiene que convertirse en un círculo virtuoso cuyo beneficiaria última sea siempre la sociedad.

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Por esta razón, asegura que otro de los puntos en los que incide el código de autoregulación de Farmaindustria es el de los ensayos clínicos. «No puede darse información al profesional sobre un medicamento hasta que este no se haya publicado en una revista científica», explica el directivo, que añade que un producto puede estar presente en los congresos y seminarios cuando la Agencia Europea del Medicamento lo ha autorizado y se conozca cuál será el precio de reembolso. «Hasta ese momento no puede hacerse promoción de ningún tipo», destaca.