Diario de León

La política de Jardines de León altera la biodiversidad

Cualquier modificación altera el ecosistema. La fauna de las ciudades no es ajena a las decisiones políticas, tampoco las aves, cuya población se ha modificado en los últimos años debido a los cambios en el tipo de césped y a las épocas en las que se programa la tala de los árboles. Especies endémicas beneficiosas se reducen mientras otras menos positivas se incrementan

Tres gorriones se refrescan en una fuente. J. J. GUILLÉN

Tres gorriones se refrescan en una fuente. J. J. GUILLÉN

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cristina fanjul | león

El catedrático Francisco José Purroy, uno de los mayores expertos de Europa en avifauna, admite que en León se ha producido un desequilibrio de las especies y sostiene que gran parte de la responsabilidad está en las prácticas medioambientales del servicio municipal de Jardines. Subraya que se ha generado un descenso en el número de poblaciones de vencejos, urracas, golondrinas, lavanderas blancas y gorriones comunes al tiempo que se incrementa de manera drástica la de tórtola común. El peligro que corre el gorrión hizo que el año pasado fuera nombrado Ave del Año por la Sociedad Española de Ornitología. «En toda Europa hay unas 26 millones de parejas», explica Purroy, que precisa que esta especie se mantuvo de manera estable entre 1970 y 1990, año en el que comenzó su declive. Con todo, no es España el país en el que más peligro corren. El ránking lo encabezan Francia y Alemania, pero también hay un acusado descenso en Gran Bretaña y Suiza. Pancho Purroy apunta a varias razones para explicar el fenómeno. «El gorrión es una especie que necesita huecos en los edificios viejos para criar. Los nuevos no tienen este tipo de cavidades. Además, la contaminación le afecta mucho», subraya. El catedrático hace hincapié en que se trata de especies que requieren presas vivas para alimentar a sus crías y no pueden hacerlo con grano o pan. Explica que desde que León sembró los jardines de la ciudad con césped inglés, las poblaciones de este tipo de aves comenzó a sufrir un descenso de ejemplares. Y es que, según asegura el experto, el césped de pastizal natural permite mantener más insectos vivos que el británico. Además, tiene otro tipo de ventajas, como un mantenimiento más eficiente por el menor consumo de agua que precisa. «La moda del césped de golf ha hecho que se multiplique este tipo de jardines y parques en los que importa más el carácter ornamental que cualquier otro aspecto», manifiesta el zoólogo.

Aligustres y jilgueros

Asimismo, explica que la política de poda desarrollada por el Servicio Municipal de Jardines también ha provocado una disminución de aves como el mirlo y el jilguero. Estas especies hacen sus nidos en los aligustres, con lo que la tala de las ramas durante la primavera acaba con ellos.

Por contra, la población de la paloma doméstica se mantiene estable, mientras que la de la tórtola turca ha sufrido un incremento «fuerte». Son aves «prósperas» y su población aumenta. Purroy precisa que ocurre lo mismo con el estornino. «Es difícil acabar con él porque pueden desplazarse muchos kilómetros para alimentarse, principalmente de las viñas y los pastizales», sostiene. Añade que a partir de octubre y noviembre instalan su dormidero en La Condesa y advierte de que medidas como las explosiones no acaban con ellos.

Tanto la paloma doméstica como el estornino dejan excrementos difíciles de eliminar. Hasta tal punto resultan corrosivos que en el caso de las palomas, acaban con la piedra de muchos monumentos. «Las palomas duermen sobre sus propios excrementos, razón por la cual se pueden ver muchas con tumores y forúnculos en las patas», manifiesta.

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