CORNADA DE LOBO
No querer morir
El embalse del Luna tiene su edad. Empezó a construirse su presa de 80 metros en 1945 y se concluyó en 1951, pero hasta 1956 no vino Franco a inaugurarlo tras concluirse el salto eléctrico, la central de Mora de Luna y el canal matriz de riego.
La presa, pues, tiene 66 años, dos tercios del diabólico 666, y para celebrarlo, el Diablo de la Sed se lo ha bebido todo, así se ve hoy el gran vaso vacío, convertidos los posos del vino de nieve en mosaico de lodo reseco que se craquela y abarquilla... y han decretado ya que la poca agua que nos queda ahí se reserve exclusivamente para garantizar el consumo humano. Alarma. Nunca se vio tan gorda.
El brutal desembalse que ha traído este año la sed del regadío dejó a la vista la memoria sepultada en esa cuneta del agua, los esqueletos de los pueblos y ventas que enterró, las viejas lindes muradas, las espadañas desmochadas de sus viejas iglesias aldeanas... y los árboles... parece increíble que se vean aún tantos troncos en pie tras setenta años muertos bajo el agua que todo lo pudre y que es capaz de desmoronar robustos muros de piedra... pero esos árboles resisten enhiestos... y fantasmales... es un no querer morir... y es lo más insolente que puede verse hoy en ese paisaje que se hará especialmente desolador a quienes recuerden que no pudieron llevarse a sus muertos cuando se hizo el pantano... y ahí quedaron... su eternidad es la del ahogado.
Cada vez que cruzo este Luna sumo alguna lágrima a la pantanada (del lugar tengo familia, esa montaña me late de crío) y después, vaya solo o acompañado, canto de carrerilla los nombres de los 16 pueblos y poblamientos que sepultó el hectometraje de este embalse... Arévalo, Campo de Luna, La Canela, Casasola, Cosera, Lagüelles, Láncara de Luna, Miñera, Mirantes de Luna, El Molinón, Oblanca, San Pedro de Luna, Santa Eulalia de las Manzanas, Trabanco, Truva y las Ventas de Mallo... ¡pero qué reguapura de nombres, rediós!, léalos de nuevo el lector, declame su verso, grítelos... nadie alzó entonces la voz para defenderlos o llorarlos... ¿no merecen hoy un eco?... ¿y durarán esos árboles más que ellos?....