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CORNADA DE LOBO pEDRO TRAPIELLO
León

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V olverá cada inicio de curso la misma «tragedia» a empanarse en polémica y lagrimón... de cocodrilo; se cierran escuelas rurales por falta de alumnos... sanseacabó.

Cerrar la escuela de un pueblo equivale, se dice, a imprimir su acta de defunción inminente, aunque la muerte de muchos lugares ya la aceleró infinito el cierre de minas, cuadras, parroquias, cuartelillos o sucursales.

A veces se agita la opinión pública exigiendo mantener abierta tal escuela o tal otra, incluso con sólo dos críos (la norma exije no menos de cuatro, que tampoco parece mucha población para engañar a un aula vacía).

Ciertamente, es crucial que en aquellos pueblos que ya rezan su requiescant funcione lo más posible, por mera dignidad humana, todo servicio público... primero, porque es un derecho del condenado, tan ciudadano además como cualquiera... y segundo, porque es obligación del fusilero, un Estado que a sabiendas dispara dejadez y abandona a su suerte (qué mala suerte) a toda ruralidad de horizonte «improductivo » o víctima de este tiempo tan veloz... invitando después al silencio, a la ruina o al fuego a que vayan repoblando aquello... y con acta de colonos.

En esa realidad de vida tan estrecha y menguada quedan atrapados niños, los pocos niños. Si los retienen ahí, su educación escolar, se quiera o no, jamás será como la del colegio comarcal o urbano cuyo patio es el Aula Magna donde se socializa el chaval y se alcanzan doctorados en Gramática Parda... ¿con quién se socializa el solitario crío de esos pueblos?... ay... Heidi, Pedro y las cabras hicieron su daño.

Pienso como niño y me aterraría una vida escolar de sólo tres compis; imagino todos los juegos que jamás podría jugar; y en no librar de salir siempre al encerado; o no poder hacer pandilla; y tan sólo un maestro... uf, si es competente, aún libras, pero si te toca el ceporrete de turno o de repesca, mal vamos, castradín puedes quedar.

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Están en su derecho los padres que quieran dar educación a sus hijos en despoblado... o en la propia casa (alguno lo logra; y con nota, nadie)... pero dejarles presos de patas ahí...