Los equinos de la polémica
Estuvo a punto de no llegar. Como si se tratara de una maldición, continúa generando controversias. Así nació el Depósito de Sementales de León
Celebración de la fiesta de Santiago Apóstol, patrón del Arma de Caballería, en el año 1925.
cristina fanjul | león
«Leemos en un colega que el ministro de la Guerra ha pedido antecedentes al jefe de ingenieros que dirige las obras que se están haciendo en San Marcos para instalación del Depósito de Sementales, respecto del estado en que se encuentran y al mismo tiempo noticias acerca de la importancia de la queja formulada por la comisión del Museo para que se deje libre el claustro que conserva las antigüedades, y si el Ayuntamiento está dispuesto a continuar las obras empezadas». El periódico El Porvenir de León publicaba esta información en 21 de junio de 1899 y continuaba publicando noticias acerca de la instalación en la ciudad del Depósito, al tiempo que alertaba de que los vallisoletanos seguían «haciendo todo tipo de gestiones para que continúe en esa población»... Y es que la infraestructura militar había sido concedida a León ‘a cambio’ de la pérdida de la Capitanía General.
No fue fácil la puesta en marcha de la instalación militar en León. Desde casi ningún punto de vista parecía que León pudiera quedarse finalmente con el depósito. El 21 de junio de 1899, El Norte de Castilla destacaba los trabajos realizados por los diputados leoneses Azcárate, Merino, Molleda, Fernández Cela, Marqués de Cubas, Chicarro y Alfonso Castrillo para lograrlo: «Los diputados llegaron a afirmar que a toda costa impedirán la continuación en Valladolid del depósito, porque pertenece ya de hecho a León».
La obra debía ser ejecutada en un plazo de treinta días y el coste ascendía a 12.693 pesetas para un nuevo pabellón y 19.379 más para el acondicionamiento. Sin embargo, la Comisión de Monumentos se opuso en un principio, así como muchos de los concejales, que argumentaban, según queda registrado en los diarios de sesiones municipales, «que las obras resultaban muy caras». Y es que el presupuesto terminó multiplicándose casi por diez y finalmente alcanzó la cifra de 300.000 pesetas, una vez que se decidió que se adquirirían además la Casa y la Huerta del Peregrino.
Llegada a la ciudad
Fue el diez de agosto del año 1900 cuando un tres especial hizo desembarcar en León el 4º Depósito de Caballos sementales, que ocuparía el edificio de San Marcos. Lo componían un teniente coronel, primer Jefe, un comandante, dos capitanes, siete oficiales, un médico, dos oficiales de administración militar, un veterinario, un profesor de equitación, noventa individuos de tropa y 86 caballos. Los medios destacaron entonces la labor del senador Fernández Cadórniga en la llegada de la nueva infraestructura militar
Los militares de Caballería entregaron el Acuartelamiento de San Marcos en 1963, cuando se decidió convertir el edificio en un hotel. Dos años después, ya estaban casi completadas las obras del nuevo acuartelamiento, que se trasladó a San Marcelo. En ese tiempo se disuelve el Regimiento de Infantería Burgos 36 y también la División de Caballería, por la que se crea la Brigada de Caballería Jarama, en la que se encuentra encuadrada el Regimiento Almansa. A partir de ese momento León se especializa en la cría de sementales con exitosos resultados, hasta que en el año 95 se traslada la división de personal a Valladolid. Sólo pasaron siete años hasta que los últimos caballos salieron de León hacia Santander y Ávila, donde hoy son el orgullo del Ejército.
Relación con Veterinaria
En 1921 una Real Orden aprueba la creación de un laboratorio veterinario en cada depósito con el fin de evitar el desarrollo de enfermedades: durina, pastelorosis y muermo. Años después, las relaciones del CRE de León con la facultad de Veterinaria comenzarían un sendero fructífero. De hecho, desde 1932 a 1939, la Facultad estuvo en el mismo edificio de San Marcos. La colaboración mutua de las dos instituciones se plasmó tanto en los ámbitos docente como en el clínico e investigador, sobre todo desde la llegada a León del profesor Miguel Abad, que también era teniente coronel veterinario. El Depósito de Sementales ayudó a los alumnos en las prácticas de Etnología, Zootecnia, Equina, Cirugía y Reproducción. Algunos de los veterinarios militares fueron profesores de la Universidad de León, como el coronel Pablo González García. La colaboración mutua entre el Depósito de Sementales y la Universidad de León culmina el 2 de noviembre de 1988 con la firma de un convenio con el que se pretendía potenciar la investigación y la docencia, así como desarrollar algunas de las actividades del Depósito de una forma más eficaz al contar con el apoyo científico y técnico de la Universidad. Asimismo, el centro educativo becó a numerosos alumnos para que realizaran prácticas de alternancia en el Centro Militar.
Imagen de los mandos del Depósito de Sementales en el año 1947.