Diario de León

Los sueños como bastón de mando

Silván cede los atributos de la alcaldía a la concejala de Familia en la ceremonia de las Águedas La edil reivindicó la lucha de las mujeres y el alcalde la igualdad.

Ángeles González, Antonio Silván y Aurora Baza en la ceremonia de las Águedas. MARCIANO

Ángeles González, Antonio Silván y Aurora Baza en la ceremonia de las Águedas. MARCIANO

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«El éxito está en llevar una vida de llena de pasión, curiosidad y generosidad, sin limitar el tamaño de nuestros sueños ni la distancia que podemos recorrer», afirmó ayer la concejala de Familia y Servicios Sociales, Aurora Baza, tras recibir de manos del alcalde la banda y el bastón de mando que le dio la categoría de primer edil del municipio durante toda la jornada.

Así se representó ayer en el Consistorio de San Marcelo una tradición que, como apuntó Silván, «nos ayuda a conservar nuestras raíces y nuestra identidad en un acto que permite renovar nuestro compromiso con las mujeres, con la igualdad».

El alcalde ha mostrado su agradecimiento a las más de 50 águedas que participaron en esta fiesta por acudir a las casa de todos, al Salón de Plenos del Consistorio de San Marcelo. El regidor dedicó su discurso a la lucha de las mujeres por la igualdad «lejos de esperpentos».

«Un día que deber de servir, además, para renovar el compromiso de los leoneses en la lucha contra la violencia de género», ha recalcado Silván.

Santa Águeda o Ágata, celebrada el 5 de febrero, recuerda la vida de una joven y bella noble nacida en Palermo, siendo emperador Decio y presidente de Sicilia, Quinciano.

Se promulgó un edicto obligando a los cristianos a sacrificar a los dioses y Águeda fue llevada ante Quinciano quien, prendado de ella, quiso rendirla entregándola a la vieja Frodisia y a sus cinco hijas quienes, siendo de vida disoluta, conseguirían obrar en ella un rápido cambio de opinión.

Águeda persistió en su postura y Quinciano, viendo a la joven firme en sus convicciones, mandó cortarle un pecho a cercén y encarcelarla sin permitir que médico ninguno la atendiese y sin comer ni beber nada.

Desde antiguo se representa a la santa con los pechos cortados sobre una bandeja en la mano izquierda y en la derecha la palma, atributo y símbolo de la pureza y del martirio.

Así Santa Águeda, con sus pechos cercenados, se convirtió en abogada de las enfermedades de las mamas y por ende de las virtudes del recato y la feminidad.

En León, la Asociación Cultural Las Águedas organiza este acto conmemorativo con motivo de la festividad de la santa, donde son recibidas en el por el alcalde de la ciudad, quien cede el Bastón de Mando de la ciudad a la Águeda Mayor, cargo que ostenta Ángeles González Cerezal.

Aurora Baza reivindicó la lucha de las mujeres a lo largo de los siglos, conocidas y no conocidas, y se detuvo en la figura de Wilma Rudolph, estadounidense que nació en 1940 y tras contraer la polio se quedó con una pierna paralizada. «Su médico le dijo que no creía que volviera a caminar. Su madre le dijo que sí, que, por supuesto volvería a caminar. Ella eligió creer a su madre. En las Olimpiadas de 1960 batió tres récords mundiales como atleta. Solía decir que la clave para ganar es saber cómo perder después de una derorta devastadora. Hay que levantarse y volver a intentarlo».

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