Diario de León

Testimonio ■ Mi vida con la ELA

«Tengo esperanzas, no pienso en el futuro»

Pérdida de capacidad para moverse. La ELA, una enfermedad neuromotora de la que se desconoce la causa, no tiene tratamiento. El leonés Andrés Rodríguez cuenta su experiencia con la enfermedad..

Ándrés  Rodríguez Rodríguez, en el gimnasio de Esclerosis Múltiple.

Ándrés Rodríguez Rodríguez, en el gimnasio de Esclerosis Múltiple.

Carmen Tapia
León

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Un día tropezó. Se dio cuenta de que no le respondía el pie derecho. Eso ocurrió en el mes de junio del año pasado. Después de cinco resonancias magnéticas, cuatro tomografía axilar computarizada (TAC) y varias pruebas diagnósticas, el neurólogo le confirmó el diagnóstico. «Tienes ELA en un estado inicial», le espetó, «si hubiese algún medicamento para al menos retardar la enfermedad lo probaríamos, pero no hay nada, no se ha conseguido ninguno. Todos los que se han probado han fallado». Andrés Rodríguez tiene73 años, «tres más que Hawking», apostilla. Y espera que la ciencia logre un tratamiento que frene el avance de la enfermedad. «Tengo esperanzas de que algo salga, pero no lo pienso. Lo que hago es mantenerme lo más activo posible».

Rehabilitación

En los nueve meses que lleva con la enfermedad no ha dejado ni un solo día de hacer ejercicio físico. Es socio de la asociación Esclerosis Múltiple y con la ayuda de la Asociación Española de Esclerosis Lateral Amiotrófica, asiste al gimnasio atendido por los profesionales de la asociación en León. «Aquí hago todo tipo de ejercicios. Llevo cuatro meses y nuestro objetivo es mantener la movilidad del pie derecho, de momento, y frenar el avance de la enfermedad».

La ELA es una enfermedad neuromuscular en la que las motoneuronas, un tipo de células nerviosas, que controlan el movimiento de la musculatura voluntaria, gradualmente disminuyen su funcionamiento y mueren, provocando debilidad y atrofia muscular. Andrés no está dispuesto de dejarse vencer pese a las limitaciones físicas que asume desde que le diagnosticaron la enfermedad. La enfermedad ha terminado con las etapas de la Ruta Jacobea, como miembro de la Asociación del Camino de Santiago, con la que recorría etapas de 20 kilómetros. También se acabó la peregrinación a Mansilla de las Mulas el 7 de septiembre en la romería de la Virgen de Gracia, y los viajes a Lourdes como organistas, también del coro de Mansilla de las Mulas. «Voy torcido, apoyado en un bastón, pero voy». «Hawking fue un caso excepcional, el único que ha sobrevivido tanto tiempo. Yo tengo la esperanza de mantenerme mientras pueda. La ELA no duele, pero me cansa. He pedido la invalidez y en el examen que me hicieron me dijeron que nunca habían visto a nadie que con ELA estuviera tan bien como yo».

Andrés Rodríguez no deja de caminar «hasta donde llegue». No hace planes de futuro y su único obejtivo es «mantenerme activo para retrasar lo más posible la aparición de síntomas».

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