CORNADA DE LOBO
Mentira cochina
Una guerra nunca empieza a terminar hasta no morir el último de los nietos de los que la empezaron o se implicaron en ella. Sólo entonces, y no siempre, cuando la memoria comienza a fatigarse o la causa envejeció, esa guerra deja de sentarse a la mesa en fiestas o aniversarios para entar en el silencioso trastero de los malos recuerdos y en el campo de los historiadores, que también es campo de batalla enmarañado con verdades minadas y mentiras eléctricas.
Peláez quiere saber si se terminó la guerra de ETA por haber anunciado la banda su disolución y Octavito solemniza: ¡menos lobos, Caperú!, ¿acaso la guerra se hace sólo a tiros y bombazos?... lo sucio nunca entierra el hacha y las cabezas arengadas no se desactivan fácilmente... mollera y corazón seguirán sublevados... esto sólo es un armisticio (final, si no no viene cagándola el típico irredento de ¡el alcázar no se rinde!).
Eta quizá se esfume, pero pervivirá lo etarra, el justiciero, la raza superior y el matón de barra con un ¿te acuerdas? como amenaza... se sabe, esto seguirá tatuado por mucho tiempo en el pellejo moral de los vascos que acataron o jalearon la dictadura militar etarra durante sesenta larguísimos años de monopolio de verdades. Muchos vascos. Y siendo la suya una verdad de tanta gente (eso siempre blinda la cerrazón), no será fácil que se acepte haber metido la pata en el «conflicto», la mano a la pistola y la picha en corral ajeno violando el sagrado derecho a la vida por la puta cara... que de ahí viene ahora toda esta bronca de que Eta sólo ha pedido perdón a las víctimas circunstanciales, colaterales... ¿es que hay que exigirle que pida perdón a todas la que «sentenció»?... debate estéril... ¿es suficiente una mentira de papel como «por imperativo legal» tal como juran la Constitución algunas ilustrísimas?... es obvio que ese perdón formulista sería mentira cochina... es como pedir a las víctimas de la masacre etarra que perdonen a los que con tanta vileza mataron al padre, al marido, al hermano... ¿quién creería ese perdón?... lo dicho, hay que esperar a que mueran los nietos... y no está claro.