Diario de León

El Mocho da esplendor al Bernesga y a su isla de pájaros

Tres años limpiando. Los Amigos del Mocho cumplen tres años de desvelos dominicales por acabar con la basura en las riberas urbanas del Bernesga y reivindican el valor ambiental de su isla

Las colonias de martinetes y garcillas bueyeras anidan en la vegetación de la isla del Bernesga a la altura del puente de San Marcos. MARCIANO PÉREZ

Las colonias de martinetes y garcillas bueyeras anidan en la vegetación de la isla del Bernesga a la altura del puente de San Marcos. MARCIANO PÉREZ

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ANA GAITERO | LEÓN
León

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Los pájaros marcaron ayer el ritmo de la limpieza de las orillas del río Bernesga. Los Amigos del Mocho cumplieron ayer el ritual dominical de limpiar y dar esplendor a las riberas urbanas del río, lo hacen el primero de cada mes desde hace tres años, con un premio.

Solazaron vista y oídos con un avistamiento de aves desde la pasarela peatonal que se encuentra a la altura del puente de San Marcos. Martinetes y garcillas bueyeras, con sus colonias de nidos en la isla del Bernesga, alegraron su jornada antes de iniciar la faena de retirar latas, juguetes, bolsas, ropa y hasta unas gafas con su funda y unas bragas nuevas empaquetadas.

Tres años, más de 150 domingos y una media de 20 bolsas de basura cada jornada jalonan la hazaña cívica que surgió por contagio de una acción ejemplar. Andaba Paco Romo, un funcionario aficionado al deporte y la cultura, recogiendo desperdicios por su cuenta y riesgo cuando se encontró con un peatón curioso y autor de un blog.

José Luis García Lorenzo, que escribía su serie Paseando por León, retrató al ciudadano Romo y a los pocos días «nos encontramos y hablamos de empezar a salir un día al mes, a una hora fija, y correr la voz para que se sumara más gente».

Fue dicho y hecho. Los primeros domingos de cada mes a las 10.30 horas de la mañana, con frío o con sol, se juntan un puñado de personas que han ido creciendo por amor al Bernesga y a las cosas bien hechas. Ayer se juntaron treinta y se sumaron unos cuantos jóvenes de la Fundación Juan Soñador para disfrutar del avistamiento de aves y arrimar el hombro en la hacendera.

La jornada adquirió ayer una doble vertiente reivindicativa: una llamada de atención a las autoridades públicas para que se ocupen más de la limpieza del río, más allá de las zonas ajardinadas, a la vez que un canto a la puesta en valor, protección y señalización de un espacio natural privilegiado en la ciudad, a la vera del Camino de Santiago.

La isla del Bernesga o de San Marcos, como la llaman en el vecindario, aloja dos colonias de aves migratorias como son los martinetes y las garcillas bueyeras. Entre el 15 de abril y el 15 de junio crecen en sus nidos las nuevas crías que el otoño pondrán rumbo a África y a otras zonas más cálidas del sur de la Península.

Ayer, con un telescopio, personal menudo y de más enjundia tuvieron el privilegio de contemplar los nidos en primer plano, con su bullicio y la música sonora de madres y padres en busca de alimento para pasar la jornada. José Luis García Lorenzo, uno de los impulsores de Los Amigos del Mocho, reivindica que la isla sea protegida del acceso de intrusos durante el período del anidamiento para preservar estas colonias de aves que frecuentan las riberas urbanas de León desde los años 80 cuando el encauzamiento del Bernesga dejó paso al crecimiento de la vegetación natural.

Además de martinetes y garcillas bueyeras, los Amigos del Mocho avistaron ayer otras aves como el martín pescador y los azulones, nombre popular de las ánades reales. Mirlos, gacillas y otras aves animaron la soleada mañana de limpieza a orillas del Bernesga. Son la competencia de los pescadores en el Bernesga.

García Lorenzo señaló que cumplir tres años con esta actividad tiene una doble cara. «Por un lado es muy positivo ver que la ciudadanía se implica y que el grupo continúa sin fallar». Por otro lado, añadió, «es una lástima que no podamos disolvernos».

Si los botellones son una de las causas de la generación de basura, no es menos importante la actitud incívica de muchos viandantes que dejan desperdicios, incluidas «bolsas con los excrementos de los perros», apostilla.

Señaló que la existencia de los Amigos del Mocho tiene vigencia porque «hay un vacío, deberían implicarse las autoridades públicas». El Ayuntamiento de León y la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) «nos han mostrado su apoyo y agradecimiento», pero aducen «falta de medios» para hacerlo por su cuenta.

Lo que piden es que, al menos, estas instituciones sigan implicándose con la isla. «Ya se ha conseguido que no sea destruida y sin grandes esfuerzos se podría señalizar y ofrecer información» sobre la riqueza ornitológica y ambiental de las riberas, tanto a viandantes que pasean en las orillas del río, como a peregrinos que cruzan el puente de San Marcos cuando dicen adiós a la ciudad en su camino a Santiago.

La colonia de martinetes se instaló hacia 2011 y de las dos parejas que algunas personas aficionadas a las aves avistaron aquella primavera se ha pasado al medio de centenar de nidos que empiezan a preparar a finales de marzo, cuando llegan de su periplo invernal por África.

También son vecinas nuevas las garcillas bueyeras, que se calcula que tienen una decena de nidos en la misma isla del Bernesga. Estas aves son vistas con frecuencia entre el puente de San Marcos y la plaza de Toros. Son las otras habitantes de la ciudad. Residentes temporales que alegran la primavera y cuya existencia es una prueba de que la salud de las riberas urbanas ha mejorado.

Los Amigos del Mocho, héroes anónimos de las riberas del río, tuvieron ayer el privilegio de conocer más de cerca sus ‘casas’ de paja. Y después de esta actividad lúdica y educativa volvieron a lo suyo. A limpiar y dar esplendor al Bernesga capitalino. Una hora y media de trabajo colectivo para que el río pueda presumir de vestido de domingo.

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