Ojo clínico ante la violencia de género
La futura enfermería leonesa se entrena para detectar la violencia machista en las pacientes que no denuncian y ni siquiera lo confiesan. En las VI jornadas de Enfermería y Violencia de Género el alumnado toma conciencia con aportaciones propias y el contacto con la realidad de un problema que el 8% de estudiantes sufren en su propia carne..

Alumnado de Enfermería expone sus comunicaciones en las jornadas. JESÚS F. SALVADORES
«La mujer cuenta más cosas al enfermero que al médico. Al médico le cuenta las patologías pero con nosotros tiene más confianza», apunta el profesor Manuel Ángel Martínez Argüelles. Hace algunos años retó a su alumnado de la Facultad de Ciencias de la Salud a organizar unas jornadas de violencia de género que se han mantenido en el tiempo y cuya sexta edición concluye hoy.
El objetivo, entrenar el ‘ojo clínico’ de la futura enfermería leonesa para detectar un problema que muchas mujeres ocultan incluso al profesional sanitario con el que tienen más cercanía y trato. «Primero hay que detectarlo, eso es lo difícil, luego se aplican los protocolos sanitarios», afirma Marta Prieto, vicepresidenta de las jornadas.
«Antes, la formación de la enfermería estaba más orientada a lo práctico y ahora tenemos unas herramientas teóricas más completas», apostilla el presidente, Rubén San Martín. Con las jornadas quieren transmitir a la sociedad que «la gente joven está comprometida y en la Facultad nos lo inculcan y nos enseñan para saber por dónde tirar», añade.
Para el profesor es importante que el alumnado se interrogue e investigue sobre el problema a través de herramientas como la comunicación no verbal en relación con la salud. «La enfermería tenemos un papel muy importante por esta cercanía y porque trabajamos con las emociones, así que las entrenamos en el alumnado para que puedan aplicarlo a sus pacientes en el futuro», añade.
Además, es un problema que pueden sufrir las estudiantes. «Hace unos años hicimos una encuesta en clase y el 8% de las chicas contestaron que sufrían violencia física y lo preocupante es que el 65% admitió que se hacía fotos al salir de casa para mostrar a su novio cómo iban vestidas», explica Martínez Argüelles.
A raíz de este trabajo, se plantearon la pregunta de si una enfermera que sufre violencia de género va a poder ayudar a una paciente que llegue a su consulta. «Si no son capaces de enfrentarse a ese problema va a ser difícil que lo vean en los demás. Incluso llegan a pensar que esa situación es normal», añade San Martín.
Por otro lado, desde el sector masculino de la enfermería se pretende poner de relieve que «compartimos esa masculinidad hegemónica, porque también nos perjudica: los jóvenes de 20 a 30 años mueren más que las mujeres porque asumen más riesgos» por el rol de género, aclara. Dice el profesor que ante la epidemia de la violencia machista, «los hombres queremos manifestarnos en contra de la violencia y sobre todo poner la cara». Y ayer se hubieran puesto faldas, como lo hacen en la Universidad Autónoma de Madrid en solidaridad con las mujeres...
Pero a última hora decidieron que una visita oficial, como la de la subdelegada del Gobierno, Teresa Mata, que inauguró las jornadas, desaconsejaba la iniciativa. Otra vez será...
Las jornadas abordaron ayer la violencia intragénero y la infensión en la que se encuentran los hombres agredidos en las parejas del mismo sexo, debido a que su situación se contempla en la ley como violencia doméstica, apuntó Marta Prieto González.
El programa abordó ayer desde la violencia en las redes sociales, con medidas de difusión y prevención hasta otros factores de desigualdad que contribuyen a que las mujeres no sean valoradas por su participación real en la sociedad.
En concreto, el caso del deporte es emblemático, apuntó Alberto García Paniagua. «No se da la misma importancia a un equipo masculino que a un equipo femenino, ni hay igualdad de ingresos sobre todo porque el deporte que practican los hombres está más enfocado al negocio, el entretenimiento y el espectáculo», agregó.
discriminación en el deporte
Según datos extraídos de estudios recientes, a pesar de que las mujeres suponen el 40% de la gente que practica deporte, su aparición en los medios de comunicación se limita al 6% y en muchas ocasiones por cuestiones no deportivas. Ejemplos palmarios son titulares como el del británico The Sun: «Las chicas prometen usar bikini aunque llueva» o la dotación con calentadores en unas olimpiadas «para las bellezas».
La estudiante Nuria del Pozo, de tercero de Enfermería, abundó en datos que ilustran el techo de cristal, en una brecha salarial que en España se mantiene en el 24% menos que cobran las mujeres con respecto a los hombres y en la asociación automática de las mujeres con los cuidados y la vida familiar, el suelo pegajoso.
Asimismo, citó una encuesta realizada en la Universidad de León a 500 personas según la cual el 72% de las mujeres consideran que sus expectativas ante el mundo laboral no son las mismas que para los hombres, están en desventaja.
Otro dato que destacó es que el 42% de los hombres no consideran que las novatadas sean machistas, pese a la pervivencia durante años de las «famosas subastas misóginas del Inef», precisó.
El 52% de los hombres consideran que no hay carreras más enfocadas a los hombres que a las mujeres y viceversa, mientras que el 71% de las mujeres afirmaron que sí existía un sesgo de género en los grados.
Por otro lado, sólo un 20% de los hombres visualice la existencia de actos machistas hacia las mujeres. La esperanza está en la gente joven: «La mayoría de la población adolescente rechaza el sexismo», aseguró. Y se está extendiendo la conciencia a partir de la vivencia de violencia y las trampas del amor romántico.
Las sextas jornadas de Violencia de Género y Enfermería concluyen hoy con una mesa redonda en la que participa la responsable de la Unidad de Violencia de Género de la Subdelegación, Jéssica Martínez, así como Eva María Sahagún, del Gamu, Leire Mendéndez de Ecofemeinismo y Marcelino Candelero de Satse.