Veranos
M e decía un profesor que le asusta la poca capacidad de aguante de los niños, su incomprensión ante la ausencia del éxito, como si el triunfo fuera algo definitivo, como si la derrota fuera un compañero intolerable. Y, sin embargo, es la única realidad con la que siempre vamos a contar, nuestro guardaespaldas más fiel. Vivimos en una sociedad en la que la vida se ha convertido en lo de menos y tan sólo amanecemos con la droga de una meta, un nuevo horizonte, adrenalina que busca separarnos de nosotros mismos, alienarnos con una emoción que genera abstinencia, soledad, tristeza y miedo. Llegar a Ítaca es la única posibilidad. Lo demás no está a nuestra altura, parece que creemos.
Olvidamos que los momentos más añorados son esos en los que nunca pasaba nada, o pasaba todo. Rilke decía que nunca más estuvo la vida tan llena de encuentros, de volverse a ver, de seguir avanzando... ¿Recuerdan cuando el verano tardaba una vida en llegar y otra en apagarse? Hoy los consumimos en vena, ahogados por las prisas y, de repente, expira de nuevo, y así una y otra vez, un bucle infernal en el que no sabemos si ésta es nuestra eternidad o si es la eternidad la que, compadecida, nos ha lanzado entre el trampantojo del tiempo, estos ciclos a los que nunca llegamos y que tan rápido se esfumen.
Todos deberíamos ser como Don Quijote, que sólo murió cuando se dio cuenta de que su único fracaso sería no seguir perdiendo cordura en las posadas de la vida. Releía estos días El guardián entre el centeno. Todas las novelas son la misma. En todas ellas, el protagonista regresa cuando lo ha perdido todo, cuando sabe que —como en el caso de Holden Caulfield— la infancia no volverá y sólo nos queda el precipicio, el vértigo de creer que a través del éxito podremos regresar a ese momento en el que el triunfo residía en el breve instante en el que nos arropaban con el edredón que nos protegía de la noche.
Agradécete estar aquí, ahora, y seguir fracasando. Inténtalo de nuevo. Fracasa otra vez. Fracasa mejor. Es el único camino para el éxito.