El arquitecto humanitario
Francis Kéré, el arquitecto más famoso . de África, desarrolla proyectos sostenibles.
Francis Kéré fue el primero que aprendió a leer en su tribu de Burkina Faso. JUAN CARLOS HIDALGO
Jessica Martín | madrid
Francis Kéré fue el primero que aprendió a leer en su tribu de Burkina Faso y ahora, después de formarse en Europa, es el arquitecto más famoso de África. Su meta es crear infraestructuras que ayuden al hombre y protejan el medioambiente: «Para mí la arquitectura es servicio a la humanidad», asegura.
Gracias a ser el primer hijo del líder de su pueblo, Kéré tuvo la «suerte» de ir a la escuela, considerada por muchos de los habitantes de su aldea como una pérdida de tiempo, pero crucial para su futuro.
«Cuando era niño yo me sentaba en un aula que estaba oscura, en la que hacía mucho calor y yo quería cambiar eso. Empecé a tener la ambición de ser arquitecto algún día para cambiar la situación de las aulas en los pueblos», explica el arquitecto en una entrevista con Efe, momentos antes de la inauguración de la exposición «Francis Kéré. Elementos primarios» en el Museo ICO, donde se muestra su obra por primera vez en España. Acabados sus estudios primarios, Kéré consiguió una beca para formarse en Alemania y pudo graduarse en arquitectura e ingeniería, con la meta clara de que su labor podría cambiar el mundo.
«Si desarrollas la arquitectura de una forma que ahorre dinero, que proteja el medioambiente, que encaje en el mundo que la rodea, puedes cambiar el mundo», subraya el arquitecto, que inició un camino profesional que está transformando la vida de muchas comunidades.
No es casual que su primer proyecto -galardonado con el Premio Aga Khan en 2004- se basara en la construcción de una escuela en Gando, el pequeño pueblo de África Occidental en el que nació, con fondos muy limitados que le obligaron a aprovechar los recursos locales, tanto en la mano de obra como en los materiales.
Una de las claves de su arquitectura es la combinación de los principios de alta tecnología de la ingeniería con los conocimientos y materiales más tradicionales que puede encontrar en África y que le permiten crear edificios modernos y duraderos por un coste menor.
«El material no es más que el inicio de un proyecto. Con pocos materiales, con pocos componentes, se pueden conseguir grandes resultados», señala Kéré, que opina que «no hay que confundir sencillez o simplicidad con menor valor».
Consciente de la dicotomía que supone ser un arquitecto de prestigio fuera de África y algo parecido a un «arquitecto humanitario» en su país, Kéré subraya que su planteamiento a la hora de embarcarse en un nuevo proyecto es similar, pero que las circunstancias son muy distintas. A Kéré también le preocupa que haya arquitectos que «solo piensen en los metros cuadrados de un edificio» y dejen de lado lo más importante: «La inspiración». Su interés por la arquitectura sostenible de participación comunitaria ahora inspira a nuevas generaciones.