LEONESAS DE AYER Y HOY DIANA SÁNCHEZ CASTELLANOS
«Hay que decir a las niñas que la ingeniería no es cosa de hombres»

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ana gaitero | león
«¡Cómo puede ser que haya salido una ingeniera aeronáutica entre tanto maizal!», exclamaron unas amigas de Diana Sánchez Castellanos (Santa María del Páramo, 1980) cuando que visitaron su pueblo. La respuesta es una bonita historia que muestra cómo se rompen los estereotipos desde varios frentes.
«Crecí en una biblioteca entre libros. Mi madre era bibliotecaria y tenía a mi alcance todos los que quería», cuenta esta mujer que consiguió ser la número 1 de su promoción en la especialidad de Navegación Aérea.
Su vocación de ingeniera aeronáutica surgió entre aquellas estanterías de las que salían libros fascinantes descubrió a Julio Verne, y su Viaje de la Tierra a la Luna , que devoró y se convirtió en una ferviente admiradora de Marie Curie, por sus logros científicos y sobre todo por la manera de afrontar las adversidades. «A los diez años ya lo tenía entre ceja y ceja y luché por ello», apostilla.
Por supuesto, en casa también le dieron alas. Su madre «tenía clavada la espinita de no haber podido estudiar, mientras que sus hermanos sí, y creo que nos empujó mucho por ello». Igualmente, las conversaciones de sus tíos ingenieros fueron otro aliciente.
Había que sacar buena nota para entrar en la que aún era la única Escuela de Ingeniería Aeronáutica del país, en la Universidad Politécnica de Madrid. Solo fue el primer paso de una dura carrera. «Al principio, me sentía como que no tenía las capacidades suficientes. Los chicos sabían más que yo. Pero soy muy cabezota y, como digo siempre, no es cómo se empieza, sino cómo se acaba», añade.
No le pintó mal pues empezó a trabajar como becaria antes de terminar la carrera en una empresa especializada en fabricación de material compuesto. Cuando se graduó, con el mejor expediente de su promoción, la contrataron.
El primer golpe se lo llevó cuando se enteró de que un chico que había entrado con ella recibió un aumento de sueldo muy superior al suyo cuando superó el primer nivel, aunque ella tenía más responsabilidades.
Pronto cambió de trabajo y empezó a dirigir las reparaciones de aerogeneradores en Gamesa, subiéndose a las palas con los operarios y enseñando a otras chicas. Fue una época de mucho ajetreo, de provincia en provincia y de país en país. Portugal, Dinamarca, Estados Unidos... «Te exigían mucho y la conciliación con vida personal era bastante mala», explica.
La gota que colmó el vaso fue el día que pidió unos días más de permiso por el fallecimiento de un familiar. «Estaban acostumbrados a que mi compañero dejaba todo sin condiciones. Así que decidí irme», añade. También trabajó en Boeing.
Desde 2008 trabaja en Airbus, donde tuvo la oportunidad de hacer un máster en Materiales Compuestos y finalmente ha recalado en el área de fabricación de España en Illescas (Toledo). Lidera las modificaciones del empenaje del A330 y el paquete de trabajo del A350, además de otras tareas de gestión. También ha trabajado en el proyecto Airbus Defense&Space de Getafe como ingeniera de cálculo el programa A400M para el análisis estructural de la góndola y sistemas auxiliares.
Su departamento es uno de los pocos que ha conseguido el objetivo de que el 18% de la plantilla cualificada sean mujeres. En otros como el alemán, no hay ni siquiera una mujer.
«A día de hoy no es posible llegar a la paridad en esta profesión en la que no sólo no aumenta el número de mujeres, sino que ha descendido en los últimos años», explica la paramesa. En su época las aspirantes a ingenieras aeronáticas llegaron a ser el 30%, pero actualmente está por debajo del 25%.
Diana Sánchez Castellanos ha decidido dedicar una parte de su tiempo libre a estimular a otras jóvenes a seguir sus pasos y participa en el Airbus Balance for Business preparando materiales didácticos para fomentar las vocaciones entre alumnado de la ESO y como mentora de estudiantes de ingeniería aeronáutica. Ellas, a su vez, se convierten en mentoras de alumnas de Bachillerato. En estos tiempos en que todo parece conseguido, hasta las empresas ponen programas en marcha para inculcar a las niñas que la ingeniería «no es sólo cosa de hombres».
Este curso, Diana Sánchez Castellanos dará la primera conferencia en un centro escolar. Quiere debutar con este programa al que se dedica en sus horas libres en su instituto, el IES Valles de Luna de Santa María del Páramo. «Me hace mucha ilusión y espero que sea posible», comenta.
Después de todo, está convencida de que «lo tuve fácil» con un entorno que nunca le puso obstáculos aunque tuviera que aprender a parar los golpes de una carrera superexigente, aunque los altos índices de suspensos no fueran garantes de una mayor preparación. «Pero la mayoría de las chicas no lo tienen tan fácil, no tienen el ‘feedback’ (la información de refuerzo) de que las carreras técnicas pueden ser también para mujeres», comenta. Así que se ha propuesto «ayudar a las niñas a que lleguen a más».