La chica que no se fue a fregar
El ambiente familiar y educativo influye, y mucho, en las expectativas que las personas se pueden crear acerca de su futuro. Diana Sánchez Castellanos lo tiene claro. «Me dejaron elegir lo que quería hacer», sentencia. Cosa que a veces resulta difícil de digerir al antorno. Recuerda cuando de pequeña quiso hacer kárate. «En casa no me pusieron ninguna pega, pero cuando llegué allí un día un niño me mandó a fregar», confiesa. Su respuesta no se hizo esperar. Le dio una patada donde más duele. Y siguió practicando kárate. Pero quizá no todas las chicas han reaccionado igual...