Comida preparada versus restaurantes
El sector español de la restauración mira de reojo los planes de las cadenas que ofertan más platos para llevar.

La cocinera del restaurante Riaño, de León, muestra alguna de sus tapas en una foto de archivo. JESÚS F. SALVADORES
óscar tomasi | madrid
El sector español de la restauración mira de reojo y con preocupación los planes de las cadenas de supermercados para reforzar su apuesta por la venta de comida preparada en sus establecimientos, una «guerra» por conseguir clientes que ya está a la vuelta de la esquina.Que el tema inquieta se palpa en el ambiente. Esta misma semana, en un acto en Madrid del club Greco -entidad en la que participan los principales fabricantes de alimentación y bebidas con divisiones específicas para el canal hostelería-, la cuestión se coló en las ponencias y más de uno de los asistentes se revolvió en su asiento.
«La distribución va a empezar a ser un rival de primer nivel en el segmento de restauración», alertaba en esa misma jornada el responsable en España de la consultora NPD, Vicente Montesinos.
En la ronda de preguntas, pronto surgió un nombre: Mercadona, líder de su sector con una cuota superior al 25 % y que lanzó recientemente en un supermercado de Burjassot (Valencia) un proyecto llamado «Listo para comer», que se prevé extender a más tiendas.
La cadena dedica un espacio propio a la comida recién hecha para llevar, una nueva línea de negocio con la que siguen la estela de otras firmas como DIA, cuya última enseña (DIA&Go) centra su estrategia en la conveniencia.
También cuentan con experiencias similares Carrefour en sus supermercados Express, la madrileña Sánchez Romero o Covirán, entre otros, que apuestan por ofrecer desde zumos recién exprimidos hasta café, o raciones de pollo, pasta o arroz, e incluso sushi.
«Esto se veía venir, y los datos apuntan a un aumento de la importancia del ‘take away’ -para llevar-. No sabemos si pesará un 3 o un 33 % del negocio, pero que va a llegar es una certeza», insistía Montesinos, quien vincula este movimiento con la aparición de un nuevo «paradigma de consumo». El cada vez mayor número de hogares unipersonales, jóvenes que apenas han visto cocinar a sus padres o pequeños pisos y estudios en el centro de las ciudades que ya ni siquiera cuentan con cocina para ahorrar espacio son factores que reflejan esta tendencia. «Dar de comer todos los días fuera de casa es una oportunidad, y hay una necesidad creciente. Hoy por hoy el supermercado no es un canal demasiado relevante y no mueve puntos de mercado, pero el sector de la restauración tiene que estar preparado porque a priori tiene todas las condiciones para ser un fenómeno ganador», añade. El tamaño del «bocado» que le pega hoy el supermercado a bares, cafeterías y restaurantes no está cuantificado. Nielsen estima que los hogares españoles gastaron 185 euros en comida preparada.