«Los donantes de sangre ahorramos a la sanidad 150 millones al año»
MARTÍN MANCEÑIDO PRESIDENTE NACIONAL DE LOS DONANTES DE SANGRE /
Martín Manceñido, sentado, posa con su equipo: Inmaculada Benéitez, técnico de gestión, Pablo de Paz, secretario general, y Santiago Villares, tesorero. MARCIANO PÉREZ
Lugar: Club de Prensa Diario de León. Gran Vía de San Marcos, 8 esquina con calle Fajeros. Hoy a las 20.00 horas
El Club de Prensa del Diario de León da voz a una legión de 16.000 personas. Reivindican el calificativo ‘donante’ sólo para los que cuidan de su salud y ofrecen un patrimonio como su sangre. La intervención de su presidente nacional, Martín Manceñido, no dejará hoy indiferente a nadie
—¿Quién es un donante de sangre?
—Una persona que es capaz de compartir lo más intimo de su patrimonio, que es su propia sangre, con quien la necesite. Donar sangre es el paradigma de la solidaridad porque se trata de una persona que tiene una salud perfecta y además la generosidad de compartir esa salud, que es el bien más preciado, con los enfermos o accidentados que la precisen sin pedir nada a cambio.
—¿Cuántos donantes hay en León y qué papel tienen dentro del sistema sanitario?
—La provincia de León tiene dos áreas sanitarias El Bierzo Laciana por un lado y León, con el resto de la provincia por otro y por tanto también dos Hermandades de Donantes de Sangre con sede en Ponferrada y León. La de León cuenta con 16.000 socios-donantes activos que el pasado año por ejemplo donaron cerca de doce mil donaciones. Y se incorporaron mil trescientos nuevos donantes. En los 46 años de vida de la Hermandad han donado 65.000 personas un total de 400.000 bolsas de sangre.
En el conjunto de la provincia se practican en torno a cincuenta transfusiones de sangre cada día lo que quiere decir que se necesitan otras tantas donaciones lo que es lo mismo que otros cincuenta donantes ‘pongan el brazo’ cada día también
—¿En qué se diferencia un donante de órganos de un donante de sangre?
—Una persona es donante cuando dona realmente, no cuando se ofrece como posible donante. Solo en el caso de que la donación se hiciera efectiva se puede decir que es donante, mientras tanto es un potencial donante. Es el caso de quien se inscribe como posible donante de médula o células madre u órganos para trasplantes. En este último supuesto el que ha fallecido no puede donar, lo hace en su nombre la familia, por eso se precisa una información y concienciación previa del entorno familiar, para que no haya rechazo a ceder los órganos si los responsables sanitarios se lo solicitan. Sin embargo, los donantes de sangre lo hacen de manera efectiva y constante a lo largo de muchos años de su vida, para lo que tienen que cuidar su salud, dar su tiempo como voluntario y dejarse pinchar, claro está. Muchas estructuras sociales han asimilado la terminología nuestra de la ‘donación’ porque ‘queda bien’ pero no tiene nada que ver el dar unos euros para cualquier causa o una ropa o un kilo de arroz, que sin duda está bien cuando hay necesitados reales, con el ser donante de sangre, nada menos.
— Los donantes de sangre son legión, un ejército de personas que extienden su brazo de manera altruista. Pero la sangre tiene más utilidades que la de la transfusión de convencional, como ocurre con el plasma para fabricar medicamentos. ¿Cómo es este proceso? ¿cuánto ahorra la sanidad pública?
—Efectivamente, es un colectivo de algo más de dos millones de donantes activos en España, que cada año donan en torno a un millón setecientas mil veces que salvan la vida a ochenta personas cada día que morirían irremediablemente y mejoran la salud y calidad de vida a otras trescientas setenta y cinco también cada veinticuatro horas. En España se hacen cinco transfusiones sanguíneas cada minuto. Y estamos incorporando cada día 500 nuevos donantes. Cifras ciertamente espectaculares como se puede comprobar. Esa bolsa de 450 c.c. que se obtiene de una donación convencional, inmediatamente se fracciona en el Centro de Transfusión y se separan sus tres componentes principales: plaquetas, hematíes o glóbulos rojos y plasma, que en números redondos representan el 2, 43 y 55 por ciento respectivamente. Por eso una donación puede llegar a tres enfermos o accidentados distintos, ya que a cada patología los especialistas aplican el componente que corresponda. El plasma tiene significación porque se consume poco en transfusiones directas, de manera que permite entregarlo a la industria privada para que con ese plasma elabore medicamentos (por ejemplo, inmunoglobulinas, gammaglobulinas, albúmina o factor VIII o IX de extraordinaria validez para múltiples patologías) Claro, al ser una industria privada quien recibe el plasma que ha sido donado altruistamente a coste cero, ellos le dan un valor teórico que es el que deducen después a la hora de suministrar a la sanidad pública esos medicamentos derivados del plasma. Para que se haga una idea eso supone más de ciento veinte millones de euros al año, y cada vez más, que se ahorra la sanidad pública, es decir, nos lo ahorramos todos, gracias a los donantes de sangre. Conocemos este tránsito y sabemos que se hace bien, por lo que los donantes, además de todo lo que significa su gesto y las vidas que salvan, (algo que no tiene precio) aportan unos importantes recursos económicos a toda la sociedad.
—León fue una de las primeras provincias en impulsar la donación altruista de sangre. ¿Recuerda cómo fueron esos primeros momentos y cómo y cuándo se puso en marcha la Hermandad de Donantes de Sangre en León?
—Las Hermandades de Donantes de Sangre de la Seguridad Social inician su andadura en el año 1965. En los diez años siguientes se constituyeron todas, unas 70 en toda España. (Ahora existen unas 50) En esta Comunidad la primera fue Salamanca, León se crea en el año 1972, yo esos años no los conocí, pero sus impulsores fueron el alcalde de León Arroyo Quiñones y el presidente del Consejo de Trabajadores y Empresarios, Pardo Albares. Ellos crearon una especie de Junta Rectora que poco a poco iban captando más donantes y creciendo sin parar. Hasta este momento en 46 años han existido cuatro presidentes José Antonio Lemonche Marín, Francisco Mendaña Nistal, Joaquín Ferrando Miñano y un servidor. La Hermandad cuenta con una Junta Directiva de doce personas y una red de Delegados Locales por todo el área sanitaria correspondiente a León de 170 voluntarios.
—¿En qué se diferencia la donación de sangre de unas provincias de otras?
—Apenas hay diferencias porque los criterios y los estándares aplicados son bastante uniformes, basados en la legislación, tanto nacional como europea. Respecto a las asociaciones, la forma de actuar es similar en todas las provincias donde existen, la idea siempre es la misma, defender los derechos de los donantes, representándoles y colaborar con las autoridades sanitarias y los Centros de Transfusión en materia de promoción, fomento y divulgación de la donación de sangre, en sus ámbitos de actuación.
—Usted ha criticado abiertamente la política que sigue el Centro de Hemodonación de Valladolid. ¿Qué tendría que cambiar según su opinión?
—Los centros de transfusión son entes que nacen una vez hechas las transferencias a las autonomías y por tanto son una estructura sanitaria más, dependiente de su respectiva Consejería de Sanidad. Nacen entre los años 90 y 2005. Aquí en 2003, es decir, ya llevaba funcionando el sistema con los Hospitales provinciales y las Hermandades de Donantes más de treinta años, por lo que difícilmente nos tiene nadie que dar lecciones, más bien al contrario. Por ejemplo en CyL hacen lo mismo que hacían los diez hospitales públicos, es decir, recolectar donaciones, analizar, procesar y distribuir pero concentrado en un único punto que está en Valladolid. No estuvimos de acuerdo al inicio al tratarse de una Comunidad como esta, casi inabarcable por lo extensa, y proponíamos crear centros de área en León, Burgos Salamanca, siguiendo el modelo de Castilla-La Mancha que hay tres o Andalucía que hay cinco. No nos hicieron caso. El centro funciona bien, de momento respetan la labor de las asociaciones o hermandades y eso es un sumando para estar a la cabeza de España en índice de donaciones. Allí donde los centros de transfusión han fagocitado las asociaciones están a la cola de ese índice. Los centros de transfusión son muy importantes pero infinitamente más lo son los donantes y las asociaciones .No olvidemos que quienes representamos a los donantes somos las asociaciones, no la administración.
—¿Seguirá siendo presidente de la Federación Nacional?
—Espero que llegue el relevo en la próxima elección, en el voluntariado en general y también en el nuestro. La renovación generacional es lenta, se prefiere seguir con lo malo conocido, que con lo bueno por conocer. En las últimas etapas de la Federación Española de Donantes de Sangre hemos acometido la creación del Comité Nacional de Jóvenes Donantes y de ese plantel esperemos conseguir esa renovación. La Federación Española representa a todos los donantes españoles en la Federación Internacional de Organizaciones de Donantes de Sangre (Fiods) de la que tengo el orgullo de ser presidente de Honor y miembro permanente del Consejo Mundial de Donantes de Sangre.