La Sagrada Familia
E n el marco de la Navidad celebramos la fiesta litúrgica de la Sagrada Familia. En este día la Iglesia pone la mirada en la familia de Nazaret, Jesús, María y José, ensalza la institución familiar y propone a sus hijos el ideal de vida familiar según Cristo. Las características de la familia descrita en los textos bíblicos son la paz, la abundancia de bienes, la descendencia, la obediencia marcada por el amor (Eclo 3,2-612-14), la caridad, la comprensión mutua, la confianza, la unión con Dios en la oración... (Col 3,12-21) y también las dificultades, unas impuestas por las circunstancias y otras que se originan en la búsqueda de la voluntad de Dios, como es el caso de María y José cuando el Niño se queda en el templo porque «tiene que ocuparse de las cosas de su Padre» (Lc 2,41-52).
Hoy día la institución familiar está muy cuestionada. Algunas ideologías, con sus teorías sobre la libertad, el amor o la unión en pareja, están socavando sus mismos cimientos. Pero no perdamos energías en debates sobre divorcio, matrimonio entre personas del mismo sexo, parejas de hecho, etc., y vayamos a lo importante: los valores que la familia cristiana ha de aportar a la sociedad actual.
La identidad que Dios quiere para el matrimonio y la familia es la vivencia del amor hasta el límite. Una familia así no cae del cielo ni la procuran las leyes o las instituciones. Sólo trabajando por construir un hogar desde criterios evangélicos como el perdón, la comunión de bienes materiales y espirituales, la paciencia, la humildad y, sobre todo el amor, «que es el vínculo de la perfección» (Col 3,14), podremos hallar el camino para la familia según Dios. Esta tiene su asiento en el Evangelio y su mirada, en tiempos difíciles, en la misericordia de Dios. A los que tenemos la suerte de vivir en el seno de una familia cristiana, ¡felicidades en esta fiesta! Y a los que buscan el calor de un hogar, que encuentren en nuestro amor familiar pistas para lograrlo.