«Está bien para la tercera generación de musulmanes»

Khellaf Madkouri Maacaoui. JESÚS F. SALVADORES

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León

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carmen Tapia | león

En León apenas hay enterramientos de musulmanes. En los últimos dos años se ha inhumado en el recinto a una persona. La última un recluso de la cárcel de Mansilla de las Mulas al que la comunidad musulmana de León no encontró ningún familiar en Marruecos que se hiciera cargo de su cuerpo. «Lo enterré allí porque después de muchas vueltas y papeleos no había familiares a los que recurrir», explica Khellaf Madkouri Maacaou, presidente de la Asociación Hispano Marroquí de Derechos y Deberes para la Integración en León y presidente de las comunidades islámicas de Mansilla de las Mulas y Mariano Andrés. En el recinto musulmán del cementerio de León apenas hay entierros de musulmanes. Las inhumaciones recientes son de fetos o recién nacido muertos. «Lo normal es que las familias expatríen el cadáver para que lo entierren en su tierra» — asegura Khellaf—. La expatriación de un cuerpo cuesta a las familias unos 4.000 euros «a no ser que demuestren que no tienen recursos y lo paga el Estado».

El nuevo Decreto que prepara la Junta permitirá a los musulmanes de Castilla y León enterrar a sus muertos con los preceptos de su religión. «Es una buena noticia para nuestros hijos y nietos, los musulmanes de segunda y tercera generación. Los de la primera generación enviamos a nuestros muertos a nuestra tierra pero la tercera generación tendrá aquí su familias y sus raíces y querrán quedarse aquí. Esta nueva política es una buena noticia para nosotros».

Para el islam la muerte es un paso a la vida eterna y el creyente debe prepararse. «Para nosotros cuanto antes se entierre a nuestro fallecidos mejor, lo ideal es que no pasen más de cuatro horas de su fallecimiento». Es el periodo de tiempo justo para lavar el cuerpo y rezar sus oraciones. Hasta ahora están obligados también a esperar 24 horas para proceder a la inhumación.

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La mayoría de los musulmanes regresan a su país de origen antes de morir. En España sólo existen una treintena de cementerios para los casi dos millones de habitantes que profesan esta religión en España.