Es pana vieja
Marie Kondo es todo un fenómeno (y fenómena) en este tiempo de abundancias y ocurrencias que acaban en barullo o montonera. Esta joven japonesa enseña a ordenar las cosas y vende sus libros en regueradas o copa teles y redes con un asunto acuciante: resolver el batiburro que tenemos en cada casa víctimas de un consumismo algo desatado e idiota. ¿La solución?... desprenderse de todo lo inútil, infrecuente o caduco, aquello que ocupa (o se oculta) para acabar olvidado (o podrido; el frigo es la prueba). A tirar. A qué guardar. Al contenedor. O mucho mejor: alguien siempre lo agradecerá, dádselo... siempre que no sea cosa muy gastada o una mierda, que de esto también vamos sobraditos cada cual.
Fuera telares, diría en cazurro la paisana de orden que hay en toda familia.
Se exagera el «por si acaso» y el coger cariño lelo a las cosas... ¿solución?... sacar del armario aquello que lo empantana para que pueda quedar todo a la vista en lo posible haciendo cumplir con rigor el undécimo mandamiento: «No estorbarás». Y todos los armarios, claro, empezando por el de la cocina (aunque dejaremos por imposible el del baño, es barricada imbatible).
El caso es que todo eso que propone en rabiosa novedad Marie Kondo es pana vieja y ya era asunto de aquella «Economía doméstica» que impartía la Sección Femenina de Falange enseñando cocina, higiene o corte y confección, es decir, reduciendo a la mujer al papel de perfecta esposa del guerrero; pero era muy práctico algún contenido; lo malo fue que no enseñaron también esas materias a los tíos, que solo lavaban su escudilla de latón cuando se iban de campamento. Libré uno de estos libros de las llamas en que acabaron con mucho otro material didáctico y ficheros al perder la UCD y convertirse la sede de la vieja jefatura provincial del Movimiento en delegación de Cultura de la Junta; pero hay que decir que aquella quema no la hicieron los socialistas que entraban, sino los propios que salían, interesados quizá en que desapareciera tanto vestigio doctrinal y tanta ficha con foto, papelotes, registros y algún mueble viejo.