CORNADA DE LOBO
Manaditas por aquí
No tuvo que ser profeta Sócrates para ver en su día que aquel fragor mediático y social suscitado por la Manada verraca de Pamplona multiplicaría la noticia que hoy se repite en tanto lugar del país, ciudad, pueblo, portal o descampado: «manaditas por aquí, manaditas por allá» con su mensaje y coros: «el piquito has de mover y las plumas sacudir, la colita remover, chí-chí-chí-chí»... manaditas de jóvenes, a veces críos.
Fue entonces cuando dijo el profesor «queda inaugurado este pantano» al ver que tanto alboroto pamplonica era como un pistoletazo de salida para violadores «in mente», un gigantesco chupinazo de encierro que lanzaba a la carrera a pandillas desbragadoras y gallitos de fiesta borracha con asalto oscuro. Y se inauguró este «empoderamiento» del empotrador como respuesta cobarde... y salvaje.
Investigan ahora una reciente violación en grupo en Ciempozuelos, otra agresión similar en Hospitalet, aquella de Valencia, de nuevo en Madrid... no hay semana que no venga con algún indignante caso de violencia sexual (y degeneración, prefieren añadir algunos)... y los que vienen con manadita se repican más detalladamente en los medios, claro está, divulgando el manual de instrucciones, dando pistas.
Para explicar estas razias Peláez usa dos pistas: 1.- la resistencia agresiva de muchos machos ante el avance de la mujer igualitaria... y 2.- el gran consumo de porno desde edades tempranas (10-12 años) que resulta ser la única información e instrucción sexual en muchos casos, su guión más rudo y fantasioso, lo que ha llevado a un grupo de formalísimas madres inglesas (sale en el Mirror del día 13) a realizar una película porno para poder verla con sus hijos, porque «necesitamos mostrar a los niños que hay algo más que esa horrible mierda que vemos en internet», «si mi hijo tratara a una mujer de esa manera, le patearía el culo: la pornografía no representa a las mujeres normales, los actores y actrices que usan engañan a los niños». Loable empeño, dice Peláez, pero vano: ¿elegirán esos niños la realidad o volverán a la fantasía que desborda gratis su pantalla?...