CORNADA DE LOBO
Cuete tras la zarza
Muévete o muérete, eres campo, la tierra, y no te queda otra, pero ahora tápate con cera los oídos hasta que pase la marea electoral y se alejen las sirenas que te cortejan o te alarman, esos dos tipos de sirenas: las que son pescao con tetas y las que siembran pánicos.
Te hablan de la España vacía o vaciada desde de la vaciedad como categoría política y con el vaciador afilando en su piedra molar los puñales de las Siete Angustias, siete, como los que atraviesan el corazón de toda Dolorosa: vejez galopante... despoblación incentivada... trabajo esclavo... renta menguante... médico lejano... escuela desertora... y un «arréglatelas como puedas» con el que la autoridad te anima a resistir y te arenga en sus discursos vacíos y declaraciones solemnes.
Este es tu panorana, ¿a qué vestirlo con siete faldas como a las solteras de Nazaré, ese pueblo portugués de oleaje gigante?, ¿quizá porque esta agricultura anda hoy también soltera y algo puta por rastrojo?... así deben verla y así no dejan de salirle novios en campaña (campiña) electoral, novios de solo un baile y después un cuete tras las zarzas, esos que sobreactúan subidos a un tractor verde, ¡arza Pablocazado!, o al galope dezlenguado sobre una jaca jerezana como el señorito voxeador que predica dehesas de reses bravas y cazaderos o monterías como solución ideal para fijar población... ¡país de «secretarios» y de «santos inocentes», don Miguel!... en fin, no hay político que no gaste el comodín del turismo como cataplasma para curarte el andancio crónico y la cancamurria, pero no te veo convencido de ver los cielos abiertos si vistes a la nieta con traje regional y conviertes la cuadra y el pajar en casita rural, porque te preguntarás de dónde coños sacarán turistas, panes y peces para dar de comer y vivir a los 18.920 pueblos españoles... siendo además probable que al turista escaso o casual, viendo vacía-vaciada esa España, se le quiten las ganas de volver, clave de todo turis-negocio, así que por mucho que gastaran en ese baile, al final se quedará todo en el cuete tras las zarzas que te dije.