La literatura está plagada de enfermedad
José María Merino desgrana numerosas patologías en obras literarias en un acto en el Colegio de Médicos de León.

José María Merino, Ana Barragán y Luis Salvador López Herrero. MARCIANO PÉREZ
ana gaitero | león
La abuela de Caperucita estaba enferma, don Quijote anda flojo de salud mental y la peste protagoniza numerosas obras maestras de la literatura. «La enfermedad está presente en la literatura desde sus orígenes», aseguró ayer el escritor y académico leonés José María Merino en las Conversaciones entre literatura, medicina y psicoanálisis organizadas por el Círculo Psicoanalítico de León en el Colegio de Médicos.
La enfermedad es «un elemento recurrente en mitos y ficciones», señaló el autor leonés porque «la ficción siempre ha intentado descifrar la realidad» y nada hay que cambie las circunstancias del ser humano como el quiebro de la salud.
Merino también ha usado la enfermedad en sus cuentos. De hecho, el primero que publicó trata de una persona a la que le diagnostican un cáncer y de pronto se pone a escribir la novela que nunca se había atrevido afrontar cuando gozaba de salud. Río del Edén es otro de sus títulos en los que la enfermedad le da pie a la ficción.
La literatura se sirve de este recurso de manera común y a la vez puede ser una forma de hacer terapia, admitió. «Tratar la enfermedad de una manera racional puede ser importante para librarnos de muchas melancolías», señaló.
Merino también defendió el «parentesco indudable» entre literatura, síntoma y psicoanálisis. Sigmund Freud, el iniciador de esta disciplina, a quien define como «gran tratadista del alma humana», sacó «su mundo psicológico de la literatura». El complejo de Edipo, entre otros muchos cuadros, son extraídos de grandes obras clásicas.
La afición de Freud por la literatura fue tal que «quiso aprender español para poder leer El Quijote», obra de Cervantes cuyo protagonista principal representa también a otro clásico enfermo de la literatura: el doble, que representa de alguna manera la esquizofrenia o el trastorno bipolar. «El doble es muy común en el cuento fantástico, debido a que tiene una dimensión simbólica, la de la personalidad múltiple, que da pie a un campo imaginario.
La peste es una de las enfermedades que con más frecuencia aparece en la literatura. Aparece en el Decamerón, de Bocaccio , en Muerte en Venecia y La montaña mágica, de Thomas Mann , Ensayo sobre la ceguera, de Saramago , Los novios, y hasta da título a una de las obras cumbre de Albert Camus.
En otras obras como El enfermo imaginario , de Moliere, se aborda la hipocondría, tema también recurrente en la literatura y del que es paradigmático el protagonista de La metamorfosis , de Kafka.
En la conversación participó también el psicoanalista y médico leonés Luis Salvador López Herrero, quien abordó el valor literario del síntoma. El punto de partida era retar a la medicina a tomar de nuevo la palabra, la base de la literatura y el psicoanálisis, como parte de la práctica clínica frente a la técnica y el dato que «borran al sujeto». «Se trata de rescatar el protagonismo del sujeto que habla y a través del lenguaje indagar en lo que le sucede», apuntó.