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La futura biotecnóloga premiada con excelencia
Maria Gabriela Curumaco Pineda, alumna del I.E.S. Claudio Sánchez Albornoz de León, es una de las estudiantes que recibió el premio extraordinario de «Bachillerato de Excelencia en Ciencias de la Investigación». . Un estudio sobre la mutación genética de la levadura le abrió las puertas a un sueño.

María Gabriela Curumaco
Tres alumnos de la provincia de León fueron galardonados con el premio extraordinario de excelencia entregado por la Junta de Castilla y León. Entre ellos, una alumna del instituto Claudio Sánchez Albornoz de León recogió el reconocimiento de «Bachillerato de Investigación/Excelencia» por el trabajo desempeñado en el presente año académico 2018 - 2019. En total se concedieron 25 premios en la Comunidad Autónoma.
Maria Gabriela Curumaco Pineda, de 18 años, fue premiada en la rama de Ciencias de la Investigación por su trabajo «Análisis de la actividad mutagénica inducida por productos domésticos en la levadura Saccharomyces cerevisiae».
Para la elaboración de su tesis de final de curso, contó con la profesora Beatriz Blanco Fontao, del departamento de Biología, quien le brindó su apoyo desde el instituto en la elaboración del proyecto escrito. Al mismo tiempo, el profesor del área de Génetica de la Universidad de León (ULE), Pedro García García, le dirigió en el laboratorio para lograr la ejecución real del estudio.
El tema escogido por la joven no fue al azar. Cuenta que «quería hacer algo relacionado con la biotecnología». Es el grado que quería estudiar y que de hecho va a empezar el próximo curso académico en una universidad madrileña.
En un inicio su idea era realizar algún estudio sobre medicamentos, pero «desde el instituto se le propuso continuar con su trabajo de primero de bachiller en el que estudió la variación de la clorofila en las lechugas» utilizando como variable las horas de exposición a la luz y la intensidad de la misma. Sin embargo, Curumaco quería experimentar y poder conocer otras áreas científicas por lo que la segunda propuesta que se le hizo a la alumna fue un análisis genético con levaduras.
Debido a su pasión por la tecnología aplicada a los procesos biológicos, Curumaco logró darle una vuelta a la propuesta del centro educativo y realizar un estudio sobre «si son nocivos (o no) los productos de uso cotidiano como el champú o el café para las personas» mediante su aplicación en la levadura.
«Quería comprobar si los artículos domésticos de uso habitual en las personas eran mutagénicos, pero no podía investigar con personas o con animales», por lo que empleó la saccharomyces cerevisiae, «es genéticamente parecida» a las personas, asegura la alumna. Además, esta «se caracteriza por tener un rápido crecimiento, permitir la separación individualizada de las células y la facilidad con la que se replican cultivos y, al ser células eucariotas, realizan los procesos de maduración del preARNm y la glucosilación de las proteínas, procesos que las bacterias son incapaces de hacer. Por otro lado, se ha secuenciado su genoma y se conocen las funciones de sus aproximadamente 6000 genes».
En primera instancia, su hipótesis decía que tales productos no podían ser nocivos para la para la salud». Tras finalizar su investigación, pudo asegurar que su hipótesis era certera; «los productos domésticos no son mutagénicos por lo que no son nocivos».
«El proyecto fue costoso, pero muy bonito» afirma Curumaco. La primera siembra del cultivo de levadura que iba a ser sometida a estudio se contaminó debido a una mala práctica.
«En la Universidad de León no contaban con más levadura. Hubo que pedirla a Estados Unidos donde aduanas la retuvo por un mal entendido y el tiempo de demora aún fue mayor para comenzar de nuevo a cultivarla».
Hasta enero no pudo volver a sembrar y, en abril, ya debía entregar los resultados.
Los ánimos nunca decayeron para Maria Gabriela Curumaco y, nueve meses después obtuvo su recompensa por el esfuerzo y la ilusión con la que hizo frente este proyecto.
De guatemala a león
La joven, natural de Guatemala, llegó a España en el 2015 por motivos de trabajo de su madre, una ingeniera de minas. «Jamás pensé en venirme a España», afirma.
«En principio veníamos de vacaciones, pero debido a lo fácil que resulta matricularse en el sistema educativo español decidimos no esperar un año más y quedarnos aquí».
Se matriculó en el I.E.S. Francisco Giner de los Ríos de León. Seducida por «el título: Bachillerato de Excelencia de Investigación» cambió de instituto en cuanto finalizó secundaria para adentrarse en un nuevo mundo que le abría las puertas a la investigación científica más allá de los libros.
Matricularse en esta modalidad de Bachiller supuso para ella una «ayuda para acercarse a lo que uno quiere» y descubrir los gustos personales. Lo que más le llamó la atención de esta rama fue la posibilidad de ir a la universidad y «poder tocarlo todo».
Las investigaciones de estos proyectos se realizan en los laboratorios de la Universidad de León. Para la joven esto fue algo fascinante y cuanto más «cuando, en Guatemala, las posibilidades de ir a una Universidad son limitadas».
Sus horas lectivas superaban las de cualquier estudiante de otra modalidad. Durante el primer curso, el alumnado de «Investigación de Excelencia» tienen una asignatura denominada «introducción a la investigación» a la que destinan cuatro horas semanales a mayores. La dinámica de esta materia se centra en contenidos prácticos. El objetivo es que los alumnos se adentren en los laboratorios y descubran sus pasiones. Al final del curso, cada grupo de alumnos exponen su proyecto. Al año siguiente, las horas académicas «extra» las destinan a los laboratorios de la Universidad de León. Allí avanzan en sus proyectos de investigación que, al acabar, expondrán en la ULE.