Todos contra el Barcelona

roberto arias
La puesta en escena de la Liga 2019/2020 va a calibrar la continuidad del absolutismo impuesto por el Barcelona en el último decenio, con siete de los diez últimos trofeos acomodados en sus vitrinas y con una superioridad apabullante sobre sus adversarios en las dos campañas recientes.
La fragilidad del Real Madrid, acentuada con la marcha de Cristiano Ronaldo, y el decaimiento del Atlético en el tercio último de la competición dejaron sin alicientes la carrera por el título, resuelta con mucha antelación en favor de los azulgranas.
El torneo español echa a andar en pleno verano, al término de la primera quincena de agosto, con las plantillas aún por pulir y con el mercado aún abierto durante más de dos semanas.
La temporada de la presumible consolidación del VAR y del fútbol de fin de semana pero no de los lunes una vez resuelta por un juez las pretensiones encontradas de la Federación Española y la Liga, aunque todavía podría variar en función de la posterior resolución cuando se entre en el fondo de la cuestión al resolver la misma con unas medidas cautelares durante las tres primeras jornadas, reafirma el favoritismo del Barcelona y agiganta las aspiraciones del Atlético Madrid. Sin embargo, no disipa las dudas del Real Madrid. Sobre todo por lo advertido en la pretemporada.
La presumible revolución blanca no ha sido tal. Al menos hasta el momento. La llegada de Eden Hazard y de Luka Jovic y Militao no han mejorado la pinta del equipo de Zinedine Zidane, amparado en el bloque que languideció el curso pasado y que no ha sido capaz de ilusionar en los ensayos del verano. Todo lo contrario.
El Barcelona, por el contrario, ha apuntalado su plantel. El conjunto de Ernesto Valverde, que dejó a una distancia de puntos sideral al Real Madrid, ha ganado músculo en el centro del campo con el holandés Frenkie De Jong y pólvora en el ataque con el francés Antoine Griezmann.
Dos incorporaciones de peso para agrandar el potencial de un plantel de postín que ilumina en todo momento Leo Messi, el futbolista más decisivo de la era reciente, algo que podría variar durante la segunda quincena de agosto si finalmente Neymar regresa al plantel catalán.
El Atlético Madrid ha sido la amenaza azulgrana en el bienio reciente. Aunque la falta de convicción y continuidad en los momentos puntuales propiciaron una prematura dimisión en la puja por el trofeo.
Pero el cuadro de Diego Pablo Simeone parece haber asumido que es el momento de un paso al frente. La apuesta económica, deportiva y de futuro por Joao Félix abandera el cambio de talante rojiblanco. Marcos Llorente, Mario Hermoso, Kieran Trippier, Felipe Monteiro, Héctor Herrera, Renan Lodi o Ivan Sponjic han dado un vuelco a la pinta de su plantel.
La máquina atlética funciona. Ha contado por victorias cada uno de sus compromisos de su puesta a punto. Con goleadas memorables como la obtenida frente el Real Madrid o el triunfo de mérito contra el Juventus.
Solidaridad, bloque y talento delatan al subcampeón, sin añoranza de ningún tipo ante la desbandada de jugadores que padeció al término del pasado curso.
San Mamés oficializa la irrupción de la nueva edición del torneo con la visita, el próximo viernes, del campeón, el Barcelona. Un largo recorrido de diez meses para la definición del campeón, del descenso y de las aspiraciones de Europa.
Fue el Valencia el que llegó a tiempo a la última plaza de Champions. Un final impecable del conjunto de Marcelino García Toral, que redondeó con la conquista de la Copa, premió al club levantino.
No ha realizado grandes cambios en una plantilla crecida y afianzada en los dos últimos años. Al contrario que el Sevilla, donde el regreso de Monchi a su dirección deportiva ha supuesto una sacudida después de un curso plagado de sinsabores y distante de las expectativas generadas.
Julen Lopetegui, que salió malparado de la selección y del Real Madrid, conduce el nuevo proyecto hispalense que aspira el éxito del pasado reciente, habitual animador de LaLiga y respetado en Europa.
El Getafe, que alarga el plan con Pepe Bordalás en su banquillo, regresa a las competiciones continentales después de una temporada brillante, tras acabar quinto. También el Espanyol regresa a la Liga Europa aunque con David Gallego como técnico para prolongar el diseño que trazó Joan Francesc Ferrer Sicilia, Rubi que se marchó al Betis en busca de desafíos aparentemente mayores.
La línea europea la contemplan también la Real Sociedad y el Athletic, que conservan la estabilidad que les proporcionó los respectivos responsables deportivos con los que acabaron el pasado curso. También el Villarreal, distanciado la temporada anterior de los retos de antaño.
El club de Castellón coqueteó con un descenso que quieren eludir equipos como el Levante, el Leganés, el Alavés o el Eibar, consolidados en la máxima división. También el Valladolid pretende asentarse entre los grandes ante la llegada a Primera del Osasuno, Mallorca y Granada, históricos que pusieron fin a su etapa en el infierno.
grandes fichajes
Joao Félix, Eden Hazard y Antoine Griezmann, fichajes de relumbrón de Atlético de Madrid, Real Madrid y Barcelona, respectivamente, acapararon casi todos los focos de los refuerzos de los clubes españoles, que este año se han gastado 1.206 millones de euros para hacer de LaLiga el segundo torneo con más inversiones por detrás de la Premier League (1.547 millones).
Sólo entre los tres grandes clubes del fútbol español invirtieron 800 millones de euros, casi los mismos que en todos los clubes juntos la pasada campaña (897’12 millones).
El Real Madrid, es el que más ha pagado, con un total de 303, mientras que sus vecinos del Atlético alcanzaron los 243’5 y el conjunto azulgrana los 255. Y todavía queda la posible llegada de Neymar, que podría abandonar el París Saint-Germain rumbo a España en las próximas fechas para disparar la inversión del club que logre su fichaje.
Esa es la apuesta general de los clubes de la Liga, que han subido el gasto para hacerse más fuertes. Y, en casos como el Atlético de Madrid, para cambiar su clásica imagen de equipo del pueblo.