Diario de León

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Conocer Valdefuentes del Páramo puede ser toda una experiencia. Junto a Azares, da vida a una senda diseñada para ser recorrida a pie o en bicicleta y, de paso, ver de cerca los muchos detalles que caracterizan al páramo leonés. Aquí las inmensas fincas son santo y seña de un paisaje donde las labores agrícolas copan buena parte de la actividad. Así ha sido desde siempre y así sigue siendo porque el sector primario tiene un fiel testigo en muchos pueblos leoneses.

Llanos, como no podía ser de otra manera, son los caminos que conducen y cruzan sin rumbo aparente su dominios, en los que apenas conviven ya cerca de 200 vecinos tras los estragos de la despoblación.

Situado a unos 40 kilómetros de León, Valdefuentes forma junto a Azares del Páramo un binomio inseparable y un punto de paso obligado entre Santa María del Páramo y La Bañeza. Ambos quedaron inicialmente adscritos al municipio de Villazala, pero en 1886 ya se constataba la novedad de que el poblado de Valdefuentes era «lugar con Ayuntamiento», al que estaba agregado el lugar de Azares del Páramo.

El verano, como suele pasar en buena parte del mundo rural, es época de regresos y el municipio se llena de vida de gente que se fue y vuelve a sus orígenes. Son meses de reencuentros y la vida es bien distinta al resto del año. Se nota en el ambiente.

La Presa Cerrajera ha marcado a estas tierras desde hace mucho tiempo. Niños y mayores conviven a los pies de un cauce histórico que, a su paso por Valdefuentes, se alza como testigo de los siglos y de la riqueza agrícola de esta tierra y que cruza el pueblo regando todos los cultivos. A lo largo de un kilómetro,el curso del agua deja una bella estampa que puede pasearse.

En Azares echan raíces una iglesia morázabe y los restos de una ermita que invitan a ser visitada, al igual que el otro templo del municipio, la iglesia parroquial de Valdefuentes. Fue construida en 1675 y restaurada a finales de la década de los 90, Sus arcos y retablos, especialmente el principal, constituyen verdaderas joyas.

Otro de los lugares que se puede visitar es su museo etnográfico donde pueden verse, por ejemplo, un montón de máquinas de segar que constituyen una buena muestra del trabajo tal y como se hacía en los años 60.

El otoño es un buen momento para conocer tanto Valdefuentes como Azares y recorrer sus calles, conocer su polideportivo, sus parques y sus jardines. También ver de cerca un molino que aún sigue en pie y que es el último vestigio de los que había hace años en la zona.

Es, además, punto de encuentro de la Marcha de la Amistad, u abrazo que se brindan las tierras del Páramo y La Bañeza. Y es que las fiestas se celebran aquí como se merecen. En juntio es el turno de San Juan Bautista, el 24, mientras que San Juan Evangelista es el homenajeado el 27 de diciembre. La Asunción y San Isidro Labrador, son los protagonistas en Azares.

Muchos motivos para visitar este municipio.

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