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León

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El ser humano es social por naturaleza. En circunstancias de dificultad es cuando más se hace evidente esta realidad, también en momentos de alegría; porque aunque disfrutar a solas de un libro, una película o un concierto es vital, los momentos de felicidad en compañía son aún más sublimes.

Ante el sufrimiento la necesidad de ser social es evidente: lo llevamos mejor si alguien nos acompaña. La presencia del otro es vital. Cuando nos enfrentamos al diagnóstico de una enfermedad crónica o degenerativa no podemos hacerlo solos. Tan pronto como nos vemos ante el desasosiego de algo desconocido, cuando vivimos un diagnóstico médico no esperado e inmersos ya ante las dificultades de los signos y síntomas que determinan la enfermedad, en ese momento preciso, es cuando la mirada se alza para buscar y encontrar la mirada del otro.

En esa búsqueda del otro es donde la asociaciones de enfermos tienen un papel imprescindible. Si vivimos el sufrimiento de forma aislada, la soledad acabará dejándonos en manos de la desesperanza. Quiero por ello reconocer y poner en valor la labor de las asociaciones de enfermos que, de forma solidaria y con no poco esfuerzo, ayudan a que tanto los enfermos como las familias encuentren en su difícil circunstancia una oportunidad de aprendizaje para poder así vivir con esperanza el camino de la enfermedad. Son un espacio de encuentro donde compartir miedos e incógnitas; donde adquirir conocimientos científicos para cuidar y cuidarse mejor; donde encontrar respiro y esperanza.

Efectivamente, el hombre es un ser social- Y lo es desesperadamente ante la enfermedad, tanto, que hoy el verdadero drama no es estar enfermo; lo trágico es enfermar solo.

Sirvan mis palabras como gratitud por las asociaciones de enfermos que con tenacidad y esfuerzo aportan a la sociedad un pilar fundamental para el cuidado de las personas. Gracias a ellas las personas tienen la oportunidad de conocer su enfermedad y encontrar esperanza ante la dificultad.

Son lugar de respiro para la persona y su familia; el espacio para aprender y emprender con esperanza el camino de la enfermedad; el puente de la alegría a pesar de la incertidumbre.

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A todas, gracias.